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  criticas > Literaturael canario

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se publicó en la web el 02 de Febrero del 2003

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  Categoría: criticas > Literatura
  Titulo:

1.- El canario desplumado: El canario desplumado canta desafiando al viento, roza su pico contra el soporte de plástico, salta varia veces y entona su canto brillante y prodigioso de tenor. Espléndido gorgoteo que fluye por toda la terraza, envidia de sus compañeros, de su padre, de los periquitos. Literalmente su música se funde con los rayitos de sol dulce, sol de Junio que inunda ese pequeño lugar en el mundo. Su vital energía y su espíritu son, en realidad, ganas de sobrevivir contra el desahucio. Su vida como tal, es un suceso de episodios desastrosos, uno tras otro, soportando una enfermedad de sus plumas o bien alguna especie de infección de parásitos, que dejaron prácticamente su pequeña espalda desnuda del manto de plumas. El resto de su cuerpo, mezcla de múltiples colores: verde oscuro, gris negruzco y tierra ocre, esta cubierto pero dando la impresión de debilidad, de desorden. Cuando era pequeño, daba pena por su estado, no cantaba, solo gemía, soporto varias tormentas de verano sin protección, el paso de varios inviernos rigurosos, en los que su piar penoso y su inactividad indicaban que no vería la próxima estación. Sus melodías nunca salieron de un pico, que respiraba a duras penas. Sobrevivía. Amanece, oigo a los gorriones que cantan al unísono, y me doy otra vuelta en mi cama. Madrugo como muchos desempleados que añoran algo, que buscan equilibrio. Hoy tengo que ir al INEM, a que un funcionario serio e impersonal, me diga que tengo que ir durante 15 días a sellar a las horas que me digan ellos para comprobar que cobro la prestación y no trabajo en algo ilegal, economía sumergida según los economistas. Yo lo miraré a la cara y le diré que sí a todo, y luego sonreiré, me quedan dos días de cobrar la prestación, no me han enviado ni una sola oferta de trabajo en seis meses y encima me tratan como si fuera un fraude andante: “preséntese durante las próximas dos semanas donde yo le diga, cuando yo le diga, para la efectiva comprobación de su inactividad”. La presunción de inocencia al poder. 2.-El canario desplumado: Cuando menos lo esperan, el canario desplumado entona su opera en solitario, despacito pero firme, un canto intenso, joven pero equilibrado. Sorprende a su amo. Su aspecto parece más saludable, se ha fortalecido y aunque sus secuelas durarán para siempre, eleva su cabecita y más que sobrevivir, vive. Sus saltos son impetuosos y seguros, el momento de la debilidad ha pasado. Realiza su aseo diario, come y bebe y destila con nuevos bríos creativos una melodía tras otra. Da alegría y luz, pese a su estado, que es lo de menos. Al final queda su música. Al mediodía el sol de Junio lame mi piel, mientras una brisa matinal acude en su auxilio, mis pensamientos están es suspenso, es difícil relajarse cuando haces todo lo que puedes hacer para encontrar un trabajo, un buen trabajo, donde demuestres que tu dedicación, tu experiencia y tu formación, son tus mejores valedores; y el resultado sea como la envuelta de las promociones regalo: “Sigue buscando” . Quizás no sea políticamente correcto decirlo, pero en la calle hay una sensación de provisionalidad, de que algo parece fallar. Esa sensación de incertidumbre y de compás de espera esta latente en la calle. Por lo menos en la mía. Los gorriones trinan en una avalancha de rumores mezclados, pero entre su anárquico ruido, se oye a un canario que alegra la calle. Da gusto oírlo al pasear, hace que la mañana parezca mucho más hermosa. 3.- El canario desplumado: Los otros canarios se esfuerzan en alcanzar sus notas, en un cantar más prolongado, pero nuestro canario desplumado, avezado por las desgracias, tras años y años de escuchar a su padre, su maestro, sabe el tono y el particular timbre que debe proporcionar a su trino. Un joven que pasea ralentiza sus pasos, en un reflexivo gesto, mira hacia arriba en busca de una señal, agradeciendo con su cabeza la actuación de nuestro canario desplumado. Una avispa amenazante recorre la jaula de nuestro amigo, pero afortunadamente su amo lo protege con un trapo poroso, especie de dique parcial para cualquier amenaza. El perro de su amo aparece y suelta un bocado al insecto. El aire llena sus mandíbulas, pero la avispa decide evitar a la amenaza del gigante. Nada debe perturbar la actuación estelar de nuestro canario, ese rezo a la vitalidad. La recepcionista es una jovencita rubia con cara angelical pero que transmite mucha monotonía, y frialdad. La asfixiante atención telefónica, el continuo y repetitivo trato con el publico y la presión continuada de sus compañeros le han creado una coraza invisible, protectora y necesaria siempre que no se ancle en su alma, y penetre con sus fríos aguijones convirtiéndola en un fantasma de lo que fue. Me hacen pasar a una sala donde me entregan una gris calculadora, un bolígrafo y un dossier bastante abultado. Me esperan dos horas de rellenar cuestionarios, test de personalidad y Ejercicios específicos de mi ocupación, los Recursos Humanos. En la sala estamos quince personas. Todos muy concentrados, miradas al techo, sudores y nervios en muchos casos, seguridad o apatía en otros. Es una prueba, ni siquiera es una entrevista y nos tratan como a lotes, no como a aspirantes a un puesto de trabajo. Mis tripas no paran de rugir, mientras veintiocho ojos me miran; intento disimular, ni una gota de mi sangre sube a mi rostro, no es para ruborizarme. Yo también soy mis tripas. La prueba acaba, otra ronda de jóvenes nerviosos y cuidadosamente vestidos se prepara para entra en la viciada estancia. -¿Recibiremos alguna información más?, - pregunto a la recepcionista. Solamente a los que pasan a la siguiente fase – me contesta, mientras acude rauda hacia el teléfono. No hay tiempo para nada más, parece que tenga cincuenta años, las prisas, las rutinas y las inercias son las dueñas de su vida. 4.- El canario desplumado: Ahora, si que canta y ¡cómo lo hace! – dice su amo. Es una de sus joyas, junto a los lozanos rosales rosas y la clavelinera blanca. Su perro, un collier, se tumba a sus pies, dándole la razón con su hocico. Incluso alguna vecina le ha querido comprar el “pelaó”, como lo llama él, que ironía del destino. Ha pasado del infierno de la enfermedad, al divismo del plató vecinal en una primavera. Pocas veces la naturaleza le ha sorprendido tanto como en este caso. Escéptico piensa: “ ya veremos cuando llegué el invierno”. Las prisas son muy malas, y al volante todavía más. Ahora que no tengo que realizar peripecias contra el crono con mi SEAT Ibiza verde, ahora que el fantasma de la tensión no se apodera de mí y que el demonio de la velocidad no me posee, disfruto del hecho de conducir. Me doy cuenta de la locura de los demás. De esa posesión infernal que los carcome por dentro: frenazos, nervios, semáforos rojos, odio por el desconocido. Es malo llevarse los problemas a casa, pero también dejarlos por el camino. Mientras conduzco por la sombra, como en una postal, detenido por el tiempo, recuerdo un PowerPoint que me envió Pilar por mail: venía a decir que para mejorar tu vida personal es importante: mantener alta la autoestima, escoger bien a tus amigos, no dejarse engañar; a veces, pensar en el pasado; nunca dejar de profundizar en lo verdaderamente importante, tú ; Preocuparse de uno mismo y relajarse. Terminaba con una especie de sentencia final: “ Y si al final no da resultado, sácalo”. Saca esa frutación, ese problema, esa preocupación, esa incertidumbre, esa mala leche, ese error, pero también lo positivo: esa tranquilidad, esa risa, esa vitalidad, esa serenidad, ese placer, esa belleza que suelen tener las pequeñas cosas. Pocas veces la esencia del yo personal se concentra en tan pocos tópicos, lemas que deben de cumplirse por nuestra propia salud mental y física. ¡Que sarcasmo!, en este siglo la filosofía está en Internet. La libertad como la vida se abre camino por los sitios más impredecibles. Las ideas siguen viajando. Tras muchos kilómetros, aparco mi coche y salgo a recorrer los campos secos y yermos. La reflexión, una buena compañera de viaje empieza a articular sus palabras: “La vida lucha por seguir brotando de la tierra.. Añorante de agua que nunca ha tenido ni tendrá, nuestra tierra llora sin lagrimas y solo nosotros oímos el silencio de su seco llanto. En la lejanía de otras tierras nuestra lucha por la existencia parece ser un lujo insolidario. Debe ser el momento de ser egoístas, de respirar y gritar. Debemos cuidarnos y para empezar lo debemos hacer por nosotros mismos y por lo que tenemos en los pies, esa resquebrajada tierra que nos mancha los zapatos”. Recojo un poco de romero y tomillo, el olor inunda mi coche y embriaga mis sentidos. Si tuviera una terraza, lo plantaría en macetas. Siempre me ha gustado su aroma. Además tendría unos canarios. Me gusta su canto, cuando los escucho en las terrazas de mis vecinos, una sana envidia se apodera de mí. Tener una hermosa terraza con plantas, flores y aves, es como tener un paraíso diminuto. 5.- El canario desplumado: Descansa nuestro amigo a la sombra, bebe unos pequeños sorbos de agua, mientras su garganta se refresca. A continuación, sigue cantando. Nosotros le seguimos oyendo. El canario desplumado sigue en cartel, un día más, con todo el aforo lleno. El público no se impacienta. Disfrutemos de la actuación.


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