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  ficcion > Ciencia FicciónVacaciones

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se publicó en la web el 09 de Octubre del 2007

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  Categoría: ficcion > Ciencia Ficción
  Titulo:

Miró por enésima vez el aviso. Sin duda era atractivo y tentador. Lo descubrió por primera vez leyendo una revista especializada en turismo aventura, su verdadera pasión; luego el enigmático anuncio volvió a tentarlo desde otras publicaciones y páginas de Internet frecuentadas por amantes de viajes riesgosos y nada rutinarios. Ya el cansancio producido por su última incursión en las heladas tierras patagónicas del extremo sur del continente americano se había disipado y nuevamente se sentía ahogado por la gris rutina de la oficina-gimnasio-casa-bar. Además, este viaje podría ser una excelente oportunidad para invitar a Cristina y mostrarle en directo el motivo por el cual la abandonaba intempestivamente por varias semanas en cualquier época del año. Sus viajes eran siempre motivo de sordas discusiones seguidas de momentáneas separaciones que no dejaban de ser dramáticas pese a que originaban reencuentros inolvidables. Por esa razón Armando estaba decidido a dar un paso que lo uniera más a Cristina, pese a que sabía que era un riesgo para su querida y bien cuidada libertad de profesional soltero. La joven profesora de historia le había demostrado mil veces su paciencia y amor, por lo que el sentía que era ya imposible mantener una relación que sólo en apariencia era informal. Ella estaba a punto de tomarse unas cortas vacaciones aprovechando el período de asueto estudiantil de invierno por lo que estaba seguro que aceptaría la invitación. Al regreso las cosas serían muy diferentes, según las confiadas especulaciones de Armando, quien con sus 32 años recién cumplidos comenzaba a ver el mundo un poco más tradicionalmente. Repasó el texto del aviso incluido en un entorno de fuertes colores que incitaba a la aventura. DESTINO DESCONOCIDO ARRIESGUESE A VIAJAR HACIA DONDE NADIE LO HIZO ESTA SERA LA VERDADERA AVENTURA DE SU VIDA COMODO TRASLADO Y SORPRENDENTE FINAL GARANTIZAMOS QUE NADIE QUE USTED CONOZCA PODRA DECIRLE: “YO YA ESTUVE AHÍ” LLAMENOS PARA UNA REUNION INFORMATIVA Luego aparecía una serie de teléfonos pertenecientes a 10 ciudades ubicadas estratégicamente en todo el mundo y una última y nada común frase que indicaba que el precio del viaje nunca seria un problema, como así tampoco la edad del participante. No había una compañía de viajes que lo respaldara, pero ese detalle, para Armando, hacía más atractiva la posibilidad de unirse a la aventura. Existían otras atractivas señales, como por ejemplo que los avisos tuviesen alcance mundial estaría indicando que de todas maneras alguna organización muy importante a nivel turístico estaba detrás de esa publicidad y por alguna estrategia del manejo del mercado prefería aparecer anónima, pero en definitiva garantizaba que la oferta que se publicitaba fuese muy parecida a la realidad. A Armando le fascinaba además, que no se informara en ningún momento sobre el destino del viaje. Para él era el detalle más importante pues llevaba hasta sus máximas consecuencias los principios que le atraían del turismo aventura. Sin pensarlo dos veces marcó el número que se indicaba para su ciudad. Contestó la amable e impersonal voz de una computadora, la que tomó sus datos y le comunicó un día y una hora para la cita. La dirección estaba situada en una zona suburbana, dedicada especialmente a albergar grandes depósitos de mercaderías e industrias medianas. Solo quedaban tres días para develar el misterio y convencer a Cristina para que fuese su acompañante. Ella le hizo mil preguntas y luego de las respuestas mil veces le dijo que no iba. Pero poco a poco fue cediendo ante la posibilidad de conocer un poco más sobre el alocado hobby de quien se iba transformando imperceptiblemente en incondicional compañero. Cedió en principio a acompañarlo a la reunión. Armando le había contagiado la curiosidad. Aun no vivían juntos, así que se encontraron en el frío atardecer para ir hasta las oficinas de la desconocida empresa. En su fuero íntimo sabían que este viaje les iba a ayudar para cambiar como pareja y su vida en común sería más que algunas noches juntos. Les costó encontrar la dirección y por fin llegaron a un edificio gris que mostraba muy claramente su numeración aunque no había otra identificación que se refiriera a ninguna compañía. Una sucia escalera de cemento llevaba a una puerta de metal junto a la cual había un intercomunicador. Pese a su entusiasmo inicial Armando dudó un instante antes de llamar. Pensó fugazmente que quizás todo podía tratarse de una gigantesca broma. Sus temores se evaporaron a los pocos segundos de entrar. Contrastando con el aspecto deprimente del edificio, ingresaron en una enorme y muy bien ambientada oficina en la que se escuchaba una tenue y tranquilizadora música que acompañaba coloridas imágenes de los más recónditos lugares del mundo mostradas en amplias pantallas. Una prolijísima secretaria les dio la bienvenida, chequeó sus nombres en una planilla y los invitó a pasar a la sala de sesiones pues, les adelantó, todo estaba por comenzar. Allí había silencio. En la gran sala, más parecida a un teatro que a un lugar de reunión, solo se oía el murmullo de los otros invitados. La mayoría jóvenes y tan llenos de interrogantes como ellos. La concurrencia era numerosa y todos estaban sentados en cómodos asientos acolchados con respaldares similares a los que se utilizan en la aviación y puestos frente a un pequeño escenario al fondo del cual había una gigantesca pantalla. Miró a Cristina. Le sonrió. Ella respondió tímidamente, pues algo le inquietaba, según le confesó. Armando le dijo que aún no habían entregado dinero y que solo se trataba de una reunión informativa, sin otros compromisos, que en poco más de una hora estarían de regreso en casa. Nada podían perder y quizás, le resaltó con especial énfasis, ganaran una inolvidable aventura juntos. Cristina le tomó la mano firmemente y miró hacia el frente. Estaba ansiosa de respuestas. Me tengo que calmar, esto es solo una diversión, pensó. Cuando todos esperaban la aparición de un entusiasta y firme presentador que les convencería de las ventajas de este viaje, solo se escuchó una amable voz que les invitó a aceptar el café y sándwiches que se iban a repartir; al mismo tiempo les dio instrucciones para colocarse en la muñeca un brazalete que según les dijo, les iba a permitir acceder a un inédito método de comunicación. Esto es realmente innovador, pensó Armando mientras se colocaba el grueso brazalete azul. Notó que había un mecanismo en su interior y se preguntó cual seria el nuevo método de transmisión que podía desarrollar. Nuevamente sonrió a Cristina, quien seriamente se lo ajustaba. Cuanto misterio hacen para venderte un pasaje, le dijo devolviendo la sonrisa. La mayoría ya lo estaba luciendo en sus muñecas y se dedicaba a tomar café hablando animadamente en voz alta. Esto se esta haciendo un poco largo, pensó Armando, recordando el partido que se iba a transmitir esa noche a las 10 y no quería perder. No se preocupe ya vamos a comenzar, dijo una potente voz. Que coincidencia, exclamó mirando a Cristina que no entendía el comentario de Armando. El gesto de interrogación de su novia se tornó de pronto en perplejidad y ambos miraron a su alrededor donde los participantes de la reunión reaccionaban de diferente manera al escuchar la voz que surgía dentro mismo de sus cerebros. El aire no estaba surcado por ningún sonido, todo se desarrollaba en sus mentes. Armando no lograba entender que estaba pasando. Es muy simple, le dijo la voz, ahora puedo leer su pensamiento y la conversación es personal, muy personal. Todos estaban perplejos. Algunas tazas de café rodaron por el suelo. Esto será muy innovador pero me parece agresiva la forma de presentarlo, pensó Armando e intentó sacarse el brazalete. Ni lo pruebe. Es imposible de quitar y si lo destruye usted muere. Armando no podía cerrar su boca. Sus músculos se paralizaron. No podía creer lo que escuchaba. Intentó respirar hondo mientras intentaba aislarse de los sollozos de Cristina y los gritos y risas de miedo de los otros invitados, para poder pensar. Seguramente es todo una gigantesca broma y forma parte de un atrevido plan de ventas de viajes. En definitiva todos los que estamos aquí somos irresponsables aventureros y nos merecemos sorpresas como esta, se dijo en un intento de tranquilizarse y volver al mundo normal. Muy buena defensa mental, pero es inútil, dijo la voz, que ya no era amable sino atemorizantemente cruda e inhumana. Se abrazó a Cristina que por diferentes caminos ya había llegado a las mismas conclusiones al igual que los otros invitados. De pronto se dio cuenta que ni el ni nadie había intentado llegar hasta la puerta y huir. Pensó hacerlo en ese momento, pero algo le impedía mover los músculos de las piernas que lo llevarían a destino. Hizo un esfuerzo pensando que estaba a pocos metros de la puerta y de su automóvil. Ahorre energía, la va a necesitar, le dijo la voz. Esto es un secuestro, se atrevió a pensar, mientras apretaba con más fuerza a Cristina. Exactamente así podría definirse y ya no hay vuelta atrás, le contestó la ya esperada voz. Quien es usted, que quiere, que es lo que esta pasando, se preguntó entre sollozos que le salieron involuntariamente de su garganta. Quiero que me escuche pues será la última vez que le daremos alguna explicación. Lo hacemos por razones que entenderá en minutos, pues luego solo recibirá ordenes y las cumplirá hasta que esté físicamente activo. Armando, mientras miraba a la semi desvanecida Cristina, intentó recordar si no se habría dormido durante el día y eso seria solo un mal sueño. Es la realidad, la dura realidad, dijo la voz en la que creyó adivinar un cierto dejo de ironía. En pocas palabras les voy a explicar cual es su situación actual. Ya no se encuentran en su ciudad. Desde el momento en que se pusieron los brazaletes comenzaron un viaje sin precedentes. Están viajando hacia el futuro. Exactamente hacia el año 2143. Hacia un país denominado UnionNet, que es el último vestigio de civilización en la Tierra. Lo demás ha sido destruido por las guerras, por la falta de agua, alimentos y oxigeno y por sobre todas las cosas, por nuestra invencilidad. Pese a lo que ustedes creían en su época, no existe nada en el espacio exterior alcanzable que nos pueda ayudar. Estamos a la deriva con pocas provisiones y escasa población. Tenemos alta tecnología pero nos falta fuerza de trabajo. Nadie quiere arriesgarse en tareas duras y casi siempre fatales que no pueden hacer los robots. Una pérdida repentina de radiación, la exposición por segundos al ambiente mortal del espacio en nuestras estaciones orbitales o el propio clima totalmente fuera de control de nuestro planeta, termina con la vida de los que se arriesgan a hacer trabajos manuales, pese a las tecnologías médicas genéticas. Ya no nos quedan voluntarios y pensamos un plan de emergencia. Usar nuestros conocimientos de viajes en el tiempo para buscar en nuestro propio pasado los esclavos preparados tecnológicamente que necesitamos. Ustedes están en una época ideal pues conocen los principios de lo que será nuestra tecnología y aun no están contaminados. Engañarlos fue fácil, muy fácil y hemos podido reunir en todo el mundo la fuerza laboral sufriente para 10 años, tiempo promedio máximo que ustedes permanecerán con vida, según nuestros cálculos promediales. No serán años muy cómodos. El trabajo es agotador, el descanso muy poco y la comida insuficiente. No hay vacaciones y el retiro es simplemente la muerte. Bienvenidos al destino desconocido. La puerta se abrió. Armando ya no podía pensar. Hasta que una maquina con aspecto humano se la apartó violentamente, sostuvo entre sus brazos a la casi inerte Cristina. No la vería más. Al igual que el resto caminó arrastrando los pies hacia el exterior, donde les recibió un ambiente caluroso y nauseabundo. Ese sería el escenario de su última aventura.


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