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  humor > ParodiasTÍTULO DEL RELATO III(EL RETORNO DEL REY-SOL A.K.A RA)

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se publicó en la web el 15 de Abril del 2008

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  Categoría: humor > Parodias
  Titulo:

Una vez más... vengo a darte más de mi... Si sigo aquí, es porque aún me quedan muchas cosas que decir. (Chojin hop, uno-dos) Pues eso, que traigo un nuevo episodio de mi tesis sobre la botánica (no descansaré hasta tener más capítulos que Rocky. ¿Qué digo que Rocky? Que La Biblia). Pero antes citemos al gran XX. He aquí su comentario. XX: Más allá de que eres Martín: ¿qué soy? XX: un genio, Martín: lo se XX: (de bazar en liquidación). Martín: genio al fin de al cabo. (Por cierto, la coma has de ponerla después del paréntesis, no antes, Einstein). XX: y un escritor bastante aceptable Martín: ¿Bastante aceptable? ¿Pero no decías que era paupérrimo? Ya entiendo que ha pasado. Al verte reflejado en las palabras de Swift has sentido vergüenza de ti mismo y, al fin, te has dignado a admitir eso que anteriormente ya pensabas(que soy un Man Machine), pero que no decías debido a la envidia que te corroía por dentro, al ver que, alguien(yo) tocándose el nabo(porque, francamente, no me esfuerzo lo más mínimo a la hora de ponerme a escribir aquí), superaba en cantidades industriales aquello a lo que tú no podrías aspirar alcanzar ni aún aplicándote al máximo en este mi arte, el arte de la escritura, durante mil billones de cuatrillones de años + cuatrocientos mil trillones de quintillones de años X quinientos mil ochocientos noventa y cuatro mil millones de septillones de años(elevado todo ello a la enésima potencia). XX: ... Martín: ahí te he pillao ¿eh? Te has quedado sin palabras. Bueno, sigue con lo que me decías. XX: pese a lo delirante de los temas Martín: ¿? no acabo de entender que incompatibilidad se da entre una literatura aceptable y un tema delirante para que los enlaces con el término “pese”. Podrías explicarme en qué te fundamentas para escribir semejante gilipollez? XX: ... Martín: vuelves a quedarte sin palabras. Pero bueno, da igual, sigue contándome lo que piensas. XX: creo que tu mayor virtud Martín: la modestia XX: radica Martín: en qué? XX: en lo bien Martín: espera un momento, ahora me lo cuentas, antes ayúdame con el crucigrama. ¿Cómo se dice “que conduces” en Cuba? XX: que manejas Martín: ah! si, es verdad, gracias... hostia! Me acabo de dar cuenta de que no se tu nombre. ¿cómo te llamas? o mejor aún, ¿cómo te llaman tus colegas? XX: el cuenta votos Martín: ¿Y eso? XX: porque me parece Martín: a mi también me lo parece XX: que en un día Martín: menos de un día XX: sumaste 300 Martín: ¿más cuanto? XX: nuevos votos. Martín: en realidad fueron mas de 300, pero bueno, si eres feliz pensando que fueron sólo 300 lo dejaremos ahí. Soy el puto amo. XX: FELICITACIONES Martín: GRACIAS Por otra parte, tacháis mis relatos de soeces y mis comentarios de insultantes. Decía Nietzsche(se que no lo conocéis, pero da igual, yo os lo cito) que “la palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educados que el silencio”, y, como comprenderéis, por razones muy obvias, y a pesar de que, al igual que para Cicerón “mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo”, puestos a atender a lo que otros dicen, lógicamente, haré más caso a las sabias palabras de toda una personalidad como Nietzsche que a las gansadas de cuatro catetos que se pajean con Lucía Etxeberría, leen uno u otro libro según su índice de ventas, y lo catalogan de bueno o malo según haya sido premiado o no con el Nobel literatura u otro galardón semejante. PATÉTICO. En fin. Vayamos al arte. Creo recordar que dejé mi tesis en el momento en que abrí la puerta de mi casa. Pues bien. -¡Mamáaaaaaaaaaaaaa!,- grité desgañitado. Silencio. -¡Mamáááááááááááááááááááá! Silencio. -¡Maaaaaaammmmmmmmáááááááááááááááááááá! No contestaba. Entré al salón gritando. El secador de pelo envolvía su cabeza. -¡Mamaaaaá! Esta vez si me oyó. - ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?,- inquirió alarmada a la par que apagaba el aparato. -¡Mamá!,- grité(no se por qué) una vez más y tomé aire. Mientras lo hacía, sopesé los pros y los contras de contar a mi madre lo ocurrido. Se me iba a caer el pelo... Pero bueno, mejor el pelo que la tranca¿no?. ASí que me lancé: - ¡Mamá!... Hice una pausa. Tenía que encontrar una manera suave de decírselo(si es que la había). - ¿Vas a contarme qué te pasa o qué?,- protesó mi madre imapaciente. Ni caso. Seguí en silencio pensando. Pasaron un par de segundos. Ya casi tenía la frase perfecta. A rebosar de eufemismos. Era cojonuda. ¡Era cojonuda!, pero aún le faltaban un par de matices. Un par de pinceladas lingüísticas que hiceran de mi violación a una inofensiva y raquítica planta una oda al amor, una historia universal gobernada por pasiones y sentimientos incontenibles como la vivida por los vástagos de Montesco y Capuleto. ¡YA la tenía! y la solté, así, sin más, sin registrarla en la SGAE, sin miedo a que algún aguililla pudiera plagiármela. - me he follao una planta!, mamá. -Qué? -... y me estoy convirtiendo en una de ellas. -Pero niño,- exclamó escandalizada acompañando la frase con una sonora bofetada,- ¿Qué es ese vocabulario? - Increíble,- me quejé,- tu hijo convirtiéndose en una planta y tú preocupándote tan sólo de minucias terminológicas. -Qué planta? qué dices? deja de decir CHORRADAS(este "chorradas" lo copio y lo pego del comentario de Pepa B.), es imposible convertirse en nua planta. - que si mamá,voy a ser como los árboles esos de el señor de los anillos. - Ah si?,- dijo un tanto contrariada,- y se puede saber como sabes que te estas convirtiendo? - porque noté como mutaba. Sufrí un intenso escalofrío en mi cuerpo y luego me salió resina de la minga. PLASSSSSSSSSS. Otra bofetada. No puede aguantarlo. Me fui de allí. Con 10, 11, 12 años, los que tuviese, y debiendo afrontar sólo un asunto tan embarazoso. Me senté en el banco de un parque. Pensando qué hacer durante estos últimas horas de vida antropomórfica. Decidí no malgastar el tiempo en intentar aplacar la mutación. Debía ser realista. No podía hacer nada. No había soluciópn. Lo mejor era afrontarlo. Ir buscando los medios que hiciesen mi vida más confortable, en el momento de la conversión definitiva. Así que, empecé a pensar en macetas. Cuadras. Redondas. Rectangulares. Oblongas. De plástico. De piedra. Rojas. Marrones. Verdes. Amarillas. Magentas. Fucsias. Violetas. Sin dibujos. Con dibujos. Con dibujos de animales. Con dibujos de paisajes. Con dibujos de personas. Con dibujos animados... Me imagine a mi mismo dentro de cada una d