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  humor > ParodiasSilent Hill

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se publicó en la web el 02 de Abril del 2010

Desde entonces este relato ha sido leido 5,488 veces desde que apareció en www.relatoscortos.com, y ha recibido 37 votos.

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  Categoría: humor > Parodias
  Titulo:

Basado en "Silent Hill" de Konami. Todos los personajes que irán apareciendo son también de la misma firma. Darle un toque erótico a un juego de terror resultó... bien jodido. Espero disfruten la aventura y les guste. Gracias.

Él manejaba en aquella desoladora ruta. Era ya de noche, y en el auto yacía durmiendo su hija, 17 años, cabellos cortos, oscuros y estaba con un vestido de colegiala que le daba una apariencia de niña dulce, encorvando sus piernas, dejando entrever a la vista sus blancos muslos, divisando más apenas aún, su pliegue de ropa interior. El hombre, de muy buena contextura física, cabellos marrones y una mirada siempre enseriada, sorprendió ese día a su hija cuando salió del colegio en su última clase, ya que era el inicio de las vacaciones.

Planeaban recorrer su país en auto, tomando fotografías y hermosos recuerdos, una aventura muy deseada por su hija. Cabe destacar que la muchacha no es precisamente su hija, puesto el hombre y su ya difunta esposa la encontraron en un cementerio cuando ella era un bebé.

Al lado del auto se asomó una rubia oficial de policía en su motocicleta. Sus miradas se cruzaron por unos segundos, y de repente la oficial aceleró, perdiéndose a la vista del hombre que prefirió seguir manejando.

Observó nuevamente a su hija durmiendo tiernamente en el asiento. Ni bien miró adelante, una joven desnuda de aspecto fantasmagórico se apareció en medio de la ruta.

-Ahh!!! –El hombre dio un giro brusco, el auto hizo un par de vueltas, revolviéndose en la ruta, chocando en una formación de rocas, cayendo en un barranco. Quedó rápidamente inconsciente...

 

-Silent Hill-

 

"El miedo al semen tiende a crear miedo al sexo"

 

Volvió a abrir los ojos, su hija ya no estaba en el asiento contiguo, se desesperó, salió rápidamente del coche. Estaba sobre una ruta que daba a la entrada a una ciudad o algo. Vestido de una chaqueta marrón, unos jeans azulados y añejos, avanzó unos metros, allí vio el cartel que marcaría el resto de su aventura;

"Bienvenido a Silent Hill"

Las neblinas sumían el camino y el resto del pueblo, no le dejaban ver muchos metros delante, el silencio reinaba, la desolación también. Las casas y los locales estaban vacíos, abandonados.

De golpe, las pocas luces que apenas iluminaban el camino empezaban a retirarse junto con las nieblas, una oscuridad tremenda llegó prendido a una extraña sensación de placer en las piernas del hombre, los árboles parecieran retorcerse para adquirir un aspecto tétrico, lentamente su verga empezaba a vigorizarse sin que él pudiera evitarlo. Se asustó, encogió las piernas, e intentó seguir avanzando por las calles preguntándose para sí el porqué de la repentina calentura.

De atrás sintió un aliento, volvió su vista y quedó ensimismado al ver tres pequeñas criaturas blancas, sin rostros, desnudos y con pequeñas vergas super-erectas, agarrándole con sus manos por los pies;

-Ahh! Qué carajo son?!!! –protestaba mientras los pateaba.

Se debilitaba al tiempo en que lo atacaban, caía una vez más desmayado. Todo oscuro nuevamente...

******

Se volvía a despertar, acostado sobre un sofá de una cafetería. Veía nublado, sentía su verga humedecida, levantó la vista y observó apenas como una rubia se secaba la boca, recogiendo lo que parecía ser semen de su rostro para llevarlo a la boca y relamerlo;

-Q... quien eres?- preguntó.

-Ah, te despertaste? –decía la mujer.

-Dónde estoy?

-Estás a salvo, te encontré desmayado en el camino.

-Yo te conozco! Eres la policía de la moto verdad?

-Sí, nos hemos topado hace rato, me llamo Cibyl Bennet, soy oficial de policía de Bramhs, la ciudad lindante. Y tú?

-Soy Harry... Harry Mason. Estoy buscando a mi hija Cheryl. Cumplió 17 hace tres meses... pequeña, cabellos cortos y vestida de colegiala.

-Lo siento, desde que llegué aquí no he visto a nadie...

Harry seguía sintiendo su verga humedecida, miró sus pantalones y notó que el cierre estaba abierto;

-Oye, acabas chuparme la verga???

Cibyl retrocedió medio asustada, es que la sorprendió;

-Que?! No!

-No mientas!, pude ver como te limpiabas la boca!

Avergonzada y con la cabeza gacha atinó a responder;

-Está bien, pero admito que desde que entré a este pueblo mi coño está demasiado humedecido, estoy cachonda! –gritó sin pudor

Harry la atajó; Tranquilízate, yo también! Este lugar parece tener algo, no lo sé.

-Te quieres quitar el calentón, Harry? La verdad que una buena polla me vendría bien.

El hombre sonrió;

-Hmm... Vale, pero que sea rápido –y miraba seriamente para afuera, por las ventanas- que mi hija está perdida allá.

La oficial bajó sus pantalones, arrancó su camisa de una vez. Sus enormes senos tambalearon e hicieron a la verga de Harry sugestionarse, quien también se despojaba de sus vestimentas.

La agarró de las caderas, cargándola sobre la barra de la cafetería, abriéndole las piernas, observando que ciertamente su coño estaba muy humedecido.

-Definitivamente este pueblito tiene algo raro... nunca he visto un coño tan chorreante! –decía mientras metía un par de dedos.

Cibyl estaba gimiendo, sentía como el hombre retorcía el par de dedos, pero no aguantó más y agarró la verga de Harry;

-Déjate de habladurías y metémela de una vez!!!

-Sí oficial!!! –Su rostro estrujándose anunciaba que su verga estaba entrando en un coño inundado de jugos que se impregnaban en él, tibios y pegajosos y que corrían en los muslos de la mujer.

Ella sentada sobre la barra, abrazando a Harry con sus piernas, quien bombeaba insistentemente. El hombre aprovechaba para manosearla por las nalgas, apretándolas y prendiéndole leves bofetones, palpando un muy bien formado trasero, duros y suaves por los intensos entrenamientos, intentando meter un dedo en el recto mientras chupaba uno pezón fervientemente, mamándolos, mordiéndolos al tiempo en que la oficial gritaba del orgasmo que estaba por alcanzar.

-Dale, más fuerte Harry, más fuerte!!!

-Agh, debo buscar a mi hija!!!

-Más, más metelo más, dale!!!

-Me largo!!!!

-No! Muy pronto!....

-Ya no doy másssssssss!!! Uf!!!!

Ambos cayeron al suelo, Civil, tras reponerse, se posicionó para un 69, y no tardó en sentarse sobre el rostro del hombre, agachándose para mamar la polla que estaba bañada de semen y jugos de coño, mientras Harry aprovechó para introducir su lengua en el siempre humedecido órgano de la oficial, separando los labios vaginales con sus manos para una mejor lengüeteada. Tras minutos de chupadas, jadeos y gritos, la verga de Harry cayó adormecida, pese a la insistencia de Cibyl que intentaba infructíferamente pajearlo para poder devolverle vitalidad.

-No, ya basta, creo que ya tuvo suficiente, Cibyl... -decía apenas, siempre chupando el coño.

La oficial, con una pícara sonrisa, se levanta, mirándolo;

-Bueno, creo que podré dejar esa... "infracción" por hoy.

Harry entonces, bastante cansado, suelta su frase más célebre y repetitiva del juego;

-Hmm...

Ambos se levantaron, y tras vestirse, el hombre se dirige a la puerta;

-Espera Harry! Dónde crees que vas?

-Debo buscar a mi hija!

-Pero afuera es muy peligroso!

-En ese caso, debo encontrarla ahora!

-Bien, toma –le entregaba una Beretta- úsalo si tienes problemas, dispara sólo cuando sea necesario, y no me apuntes a mí por error.

Nuestro protagonista tomó sin chistar el arma.

-Bien, tendré que irme Harry, buscaré la forma de pedir apoyo, ya que aquí no hay electricidad y los teléfonos están muertos.

-Nos vemos Cibyl.

-Espero que encuentres a tu hija.

Se retiró de la cafetería, aunque Harry se quedó un par de minutos para maniobrar mejor el arma. Pero en el preciso instante en que pensaba abrir la puerta, escucha un sonido de estática proveniente de una radio de la cafetería;

- Hmm... la radio eh? Que pasa con esa radio?

Se dirigió allí, y cuando la tomó, una de las ventanas se hizo añicos, entraba una especie de murciélago, aunque bien de anormal tamaño. Harry quedó pasmado, pero cuando lo vio dirigirse hacia él, descargó un par de balazos que hicieron caer el raro animal.

-Esto no es un sueño! Qué demonios pasa en este lugar?!

Antes de salir, cogió un mapa que yacía en la puerta de la cafetería. Lo observó bien, y llegó a la conclusión que el lugar más probable en donde su hija pudiera estar era en el colegio local, puesto que no estaba muy lejos del lugar del accidente que había sufrido su coche.

Afuera ya volvía a estar levemente iluminado, siempre con las molestas tinieblas, pero la sensación de cachondez ha desaparecido.

Y durante su trayecto al colegio, tuvo que correr ante las presencias de perros que parecieran estar rabiosos, murciélagos gigantes que querían morderlo. Si bien las balas fueron intachablemente aplicadas a estos animales, en definitiva no alcanzaba para la cantidad de éstos, que bien pululaban en cada esquina, siempre oscurecida en las nieblas. Más allá de los perros y murciélagos, no pareciera haber nadie más. Las puertas de los hogares estaban todas cerradas, los autos asegurados, y el silencio le desesperaba.

Llegó a la entrada del colegio, entrando, estaba silencioso, de repente desaparece la densa niebla, vuelve la oscuridad junto a un aspecto macabro. De las paredes pareciera emanar semen y jugos de coño en abundancia, el olor era notable y su verga volvía a vigorizarse extrañamente. Recorría los pasillos hasta toparse con lo que pareciera ser la oficina de la directora.

Sonaba un teléfono dentro de dicho lugar, por lo que se dirigió allí.

-Hola?

-Papi?...

-Cheryl, eres tú Cheryl???

-Oh... papi!!! Oh!!!

-Hmm? Esteee… quien es???

-Oh papi, más adentro siiiiiiiii... ah!!!!

-Hola? Eres Cheryl?

-Ah!!!! Pero que rico!!!!.........

La comunicación quedó cortada repentinamente, Harry quedó estupefacto de haber escuchado a su hija orgasmando tal última zorra del mundo y en extremo cachonda. No podía dejar de pensar lo que posiblemente la estuviesen haciendo, pero era claro que ella no estaba en el colegio puesto que tras la insistencia de buscarla, no encontraba nada realmente.

Cuando estuvo ofuscado de buscar en aquel tétrico colegio, escuchó unos lejanos sonidos de campanas de lo que pareciera ser una Iglesia, al tiempo en que la oscuridad volvía a desaparecer junto con su cachondez, las paredes volvían a su aspecto usual, y las nieblas retornaban.

- Hmm... una Iglesia? Alguien está haciendo sonar la campana –observó el mapa que poseía y trazó su destino, saliendo del colegio, ya alejándose más y más del lugar del accidente, sin darse cuenta lo peligrosamente mucho que se estaba adentrando en Silent Hill.

El sonido de las campanas era más fuerte, señal de proximidad. Y mientras corría presuroso, no podía dejar de pensar en su hija, debía encontrarla, rescatarla de donde sea que estuviere. Volvió de repente la oscuridad, y por ende la extraña sensación de cachondez, por lo que intentaba caminar disimulando su verga erecta.

Por fin llegó, abrió las enormes puertas de la Iglesia, una mujer estaba de espaldas en el fondo del lugar, hacia la mesa en donde normalmente los párrocos dan sus sermones. La mujer se dio media vuelta a observar a Harry, éste quedó como pasmado de su apariencia. Parecía como recatada, de unos 45 años aproximadamente, una túnica blanquecina cubriendo sus cabellos y unos llamativos ojos celestes.

-Te he estado esperando.

-Quién eres?-decía Harry mientras se acercaba.

-Soy Dhalia, Dhalia Gillespie.

-Hmm...

-Estas buscando a la niña, verdad?

-Te refieres a Cheryl? La has visto?! Dígame!

-Yo lo veo todo! –y miraba el bulto de Harry- definitivamente lo veo todo... si quieres encontrar a tu hija, debes utilizar el Flauros!!!

-Que?! No entiendo nada!

-Esto es el Flauros! –y con una mano levantaba un objeto.

Harry lo miró, y casi sonriendo acotó;

-Dalhia, eso es un consolador.

-Esto es el Flauros!!! Y te ayudará a encontrar a tu hija. Ve al hospital, apúrate que no queda mucho tiempo- decía mientras arrojaba el consolador hacia Harry, quien pese a estar sorprendido de la maniática actitud de Dalhia, decidió agarrar el consolador.

La mujer invitó a nuestro protagonista a salir nuevamente a las calles. Una vez afuera, ella sonrió, y mandó una mano abierta al bulto de un Harry totalmente sorprendido;

-Dalhia, por favor! Que está haciendo?

Pero ella seguía manoseando un órgano que empezaba a adquirir más vigor de lo que ya poseía. Se acercó al oído de nuestro protagonista, susurrándole;

-Nadie nos verá, la ciudad está abandonada, además, hacia años no comía una buena polla –y su saliva desbordándose de su boca lo decía todo, Harry, en actitud siempre seria y hospitalaria agregó;

-Hmm...

Dalhia cayó arrodillada frente a él, quien facilitó su verga al bajar su pantalón. La madura mujer lo agarró con ambas manos, sobándolo, lamiendo punzantemente el glande, recorriendo en círculos que a Harry lo volvían loco.

-Agh...! Que bien chupas!!!!

Y mientras Dalhia demostraba su obvia experiencia en los lametones que lubricaban la venosa verga, Harry no podía dejar de pensar en su hija;

-Oh! Cheryl donde estás!!! Agh! -Dalhia no decía nada, empezaba a pajear insistentemente mientras abría la boca, sacando la lengua;

-Vamos Harry, necesito beber leche!!!..

-Debo encontrar a mi hijaaaaa!!!

Los calientes y viscosos líquidos bañando toda la cavidad bucal de Dalhia la hicieron sentir dichosa en su maduro coño. Se lo tragó amena todo, para luego limpiar la verga a nuevos lengüetazos.

-Ya está lubricada –finalizó- ahora encúlame.

-Qué?! No, ya estoy desgastado!

Pero Dalhia ya levantaba la larga falda, acostándose en el suelo de la calle frente a la Iglesia a cuatro patas, mostrando un muy bien cuidado trasero, separando con sus manos las nalgas;

-Aquí, Harry apunta bien!

Harry no lo pensó dos veces, y cayó de rodillas frente al recto, es que ver aquel trasero le devolvió energías, agarró su aceitada verga, apuntando bien, retrocediendo cadera, como tomando impulso, se preparó, y remató con una puntería notable haciendo a Dalhia gemir míseramente. Y mientras ella sucumbía por las arremetidas del hombre, mordiendo sus labios para no gritar, con sus gigantescos senos contoneándose por los fuertes bombeos, Harry no pudo evitar volver a orgasmar;

-Cheryyyyyl!!!

*************

El hospital en donde Harry por fin había llegado, estaba sin suministro eléctrico. Le molestaba que de los bolsillos traseros de sus jeans sobresalga el consolador, o sea, el Flauros. Caminaba por los pasillos oscuros, vacíos y tenebrosamente silenciosos.

Oyó unos clamados cerca de él, quedó pasmado, pero reunió valor para entrar en la habitación donde oyó el gemido.

-Hola?

Una enfermera salía debajo de un escritorio, corriendo hacia Harry, abrazándolo emocionada;

-Pensé que ya no habría sobrevivientes! –dijo la mujer.

-Quién eres tú?

-Soy Lisa Garland, y soy enfermera de este Hospital.

-Hmm... un placer conocerte, ha visto a una jovencita? Es así de alta y tiene cabellos negros.

-No vi a nadie por aquí, por qué? Es tu hija?

-Sí, tiene tan sólo 17 años.

-Lo siento, pero con estas criaturas que andan afuera.

-También ves estas esas criaturas?! –se sobresaltó Harry.

-Alguna vez viste semejantes monstruos? Tú y yo sabemos que esas aberraciones no existen.

De repente todo quedó oscurecido nuevamente, las paredes tétricas y el suelo oscuro volvían como de la nada.

-Ah! Mi cabeza!

-Estas bien Harry? –Lisa lo atajaba- vamos, te llevaré a reposar...

*************

-Hmm...? Lisa? Dónde estás? –observó de nuevo, era la misma sala del hospital, pero sin las tétricas oscuridades, como que todo había vuelto a la normalidad.

-Veo que te has despertado-era una voz mujeril.

Harry levantó cabeza, ya no le dolía, y observó sorprendido;

-Dalhia?! -era la mujer de la Iglesia- Qué hace aquí?! Me está chupando la verga???

-Mmm delicioso!... Debes apurar tu destino, antes de que la oscuridad domine la ciudad!-decía sin dejar de lengüetear la polla.

-No la entiendo!!!

-Toma –se levantaba y le entregaba una llave- ve a la Tienda de Antigüedades, y allí lo sabrás todo –Dalhia se reponía, retirándose de la habitación del hospital.

-Espera Dalhia, no te vayas! No me dejes con la calentura!

Harry consiguió a raudas levantarse, cogió la llave, esperó "bajarse los ánimos" y observando nuevamente su mapa, consiguió ubicar la Tienda.

El recorrido se presentó sin muchos inconvenientes, atravesando las neblinas que sumían su aventura, cruzando unas cuantas cuadras hasta llegar a la Tienda de Antigüedades, donde utilizó la llave de Dalhia para entrar.

El lugar estaba oscuro, había estatuas, relojes sin funcionamiento, aspecto de un mini-museo. Pero tras un armario de artículos, consiguió distinguir un pasadizo.

Antes de entrar, escucha unos pasos venir hacia él, dio media vuelta y observó a la oficial Cibyl:

-Cibyl! Pensé que saldrías a buscar ayuda!

-Las salidas están todas bloqueadas, Harry, y ni qué decir de las comunicaciones.

-Hmm... No ha llegado a ver a mi hija?

-Creo que la he visto, pero con la niebla sólo veía una figura a lo lejos, la llamé, pero seguía avanzando hacia una calle sin salida.

-Y fuiste tras ella?

-Cuando llegué... ya no estaba! Es como si desapareciera, como si caminara por los aires, me creerás loca, pero tu hija desapareció de mi vista como si nada!

-Cálmate, yo encontré una loca cachonda llamada Dalhia Gillespie. La conoces?

-No, te dejó con calentura verdad?

-Cómo lo sabes?!

-Tu verga lo dice todo –decía señalando su abultada zona de la entrepierna –Con gusto de ayudaré a quitarte la calentura nuevamente... Harry.

-Vale, pero apurémonos, que debo entrar en este pasadizo que encontré- Deshaciéndose de su chaqueta y remera, rompe en dos el traje de la oficial, apretujando con ambas manos abiertas sus enormes senos, al tiempo en que la blonda manoseaba también los muy bien formados pectorales de Harry, bajando hacia los denotadas abdominales, acariciándolos nuevamente al tiempo en que se relamía los labios. Bajó más las manos hacia el cinturón, desabrochándolo para así mostrar sus mejores atributos.

-Se ve delicioso, Harry.

-Lo sé, y es raro que siga con ganas, este pueblo es muy inaudito.

Ambos cayeron acostados en el suelo, desnudos y abstraídos en sus finos toques y lengüetazos que se abrían paso entre los labios. Harry saca un condón de su billetera, sería poco higiénico penetrarla si ya había enculado a Dalhia en las calles.

De repente Cibyl gime, entrecierra los ojos y muerde sus labios, señal propia de que la verga estaba entrando lentamente en su vagina.

-Ah!... más lento bebé que me vas a desgarrar!

Ambos suspiraban con los rostros pegados, besándose en el medio de Silent Hill, rodeados de la neblina y la oscuridad silenciosa. Cibyl lo envolvía con sus piernas, rogándole que aumente la velocidad, ya que se estaba acostumbrando al tamaño.

Los gemidos aumentaban al ritmo de los movimientos de cadera desenfrenados que nuestro par de aventureros osaban de realizar, y tras minutos, los retuerces, toques, besos, caricias y penetraciones se habían fundido en un grito de ambos al unísono, un chillido de haber llegado el mejor de los orgasmos, claro está, sólo en Silent Hill.

-Agh...

-Uy! Harry pero que bueno estuvo!

-Lo sé –decía orgulloso, levantándose y vistiéndose, presto a entrar en el pasadizo- espérame aquí Cibyl, iré a observar que hay dentro.

Introduciéndose en los pequeños, fríos e impúdicos pasillos, consiguió llegar a una especie de altar, en donde la fotografía de una niña similar a su hija yacía enmarcado en el mismo;

Alessa

-Se parece bastante a Cheryl!

Pero de repente toda la oscuridad volvía, la migraña también, el suelo, las paredes, todo adquiría nuevamente el aspecto tétrico.

-Ah! No de nuevo, esto parece una pesadilla viviente! Ah!!!

*************

-Estás bien Harry? –era nuevamente la voz de la enfermera Lisa

-Mi cabeza, ahhh, donde está Cibyl? La Tienda de Antigüedades?!

-Harry, tú no has salido aún de aquí! Te quedaste dormido!

-No puede ser, esto es realmente una pesadilla, ya no diferencio la realidad, qué pasa en esta ciudad!

Entonces la enfermera Lisa lo toma de la mano, explicándole que en Silent Hill se viven estos sucesos constantemente, que la hija difunta de una tal Dalhia Gillespie es la creadora de todos y cada una de las criaturas que pululan en la ciudad. Pero no es como una pesadilla (como en el juego) es en realidad como un sueño erótico, un sueño mojado.

-Cada vez que la difunta Alessa entra en Silent Hill, entra muy cachonda, razón por la cuál todos se ponen, extremadamente cachondos al invadir la penumbra.

-Por eso mi verga se "anima" cuando entra la oscuridad!

-Exacto, mi coño también se humedece demasiado.

-Cómo sabes tanto de Alessa Gillespie?

-Por que yo fui su enfermera...

Harry quedó sorprendido, pero el hecho de que su hija aún estaba perdida lo hizo levantar los ánimos.

Salieron de la sala del hospital, y juntos recorrieron las habitaciones, ya que según Dalhia Gillespie, la hija de Harry debía estar por allí. Y tras recorrer insistentemente, ubicaron en los últimos pisos, una escalera que conducía hacia un lugar desconocido para la enfermera;

-Nunca he visto esta escalera!-cortó la blonda Lisa- Tal vez haya algo interesante

-Pues entonces, vámonos!

A raudas consiguieron bajar los cientos de escalones, llegando a una amplia y vacía sala oscura, los pisos parecieran ser rejillas que delataban tenebrosos ríos bajo sus pies, y en cuyo centro yacía un altar parecido al de la Tienda de Antigüedades, echando una rara llamarada rojiza que se tambaleaba una y otra vez de manera lenta.

Más al fondo, se encontraba Dalia, arrodillada frente a dicho altar.

-Dalhia! Qué haces por aquí?!

-Harry, has llegado a tiempo! Cuando veas a tu hija, introdúcela en su coño el Flauros!

Lisa tomó a Harry por el brazo;

-No Harry, ella está loca, no utilices el Flauros!

-Cómo es que tú también sabes del Consolador, eh... el Flauros?

-Mira Harry –gruñía Lisa- si se la metes a Alessa, nacerá un demonio muy cachondo llamado Samael. Dalhia te está engañando! -De repente entraba la oscuridad nuevamente, todos cachondos otra vez, pero Lisa continuó;

-Esta ciudad estaba sumida en una secta! Y quieren a tu hija para liberar el demonio!

-Una Secta??? Para liberar a un demonio cachondo?!

Entraba a la habitación la oficial Cibyl, blandeando su arma;

-Que sucede aquí?!... Aghh!! Que rica sensación! –decía por la oscuridad que era más potente que nunca, todos estaban muy calientes ahora.

No aguantaron la sensación, y olvidándose de sus diferencias, la enfermera Lisa, Harry, la oficial Cibyl, y la señora Dalhia se abalanzaron entre ellos, arrancándose sus ropas, sumiéndose en las más calientes de las orgías en velocidad animal.

Harry, acostado en el suelo, recibía la chorreante vagina de la blonda Lisa. La señora Dalhia por su parte, se abalanzó hacia Cibyl, besándose ambas, peleando con sus salivosas lenguas, totalmente cachondas de su primera experiencia lésbica.

La oficial Cibyl dejó de besar a Dalhia para sentarse sobre el rostro de Harry, quien gustoso empezaba a abrir con su lengua los hinchados, mojados y deliciosos labios vaginales de la oficial mientras seguía penetrando fieramente a Lisa. Harry ya se encrespaba para largar todo, avisándola;

-Lisa! Me largo!

-Mmm... espera que lo quiero tragar! –Se levantaba, dejando ver hilos de semen entre la verga y su coño.

Se arrodilló frente a la polla, y con un par de sube y baja con las manos, no tardó en recibir un potente chorro en la boca.

-Mmm.. me encanta!- gustosa recibía el semen, pero los líquidos venían una y otra vez, hasta que la boca de Lisa quedó llena, y se limitó a esquivar los potentes "disparos" que hacía la verga, lanzando al techo, a las paredes, al altar, a todos lados, era realmente extraño tanto semen. Dalhia sabía que era signo inequívoco de que el cachondo fantasma de Silent Hill estaba cerca.

Lisa, tras tragar a raudas, volvió a sentarse sobre la verga, quien seguía erecta de manera muy paranormal. Aquella habitación se llenaba de gritos, jadeos y orgasmos que no paraban de venir una y otra vez de manera sobrenatural.

Como Lisa y Cibyl estaban sentadas sobre Harry, sus rostros casi se rozaban, y sumieron su calentura en un apasionado beso, en donde Lisa depositó el semen de Harry en la boca de la policía, quien gustosa se relamía y gemía del segundo orgasmo que alcanzaba. Dalhia se abalanzó hacia la enfermera, haciendo un 69, no tardó en unirse la oficial Cibyl para formar un 699, y con la posterior unión de Harry, formaron un 6969.

Pero tras minutos de intensas embestidas y sesiones multi-orgásmiscamente paranormales, una jovencita de aspecto fantasmagórico de unos 17 años aparecía hacia ellos, era Alessa Gillespie, la fantasma que tenía sumida a Silent Hill en la oscuridad.

Dalhia, al verla, se alejó de la orgía y gritaba a Harry que la meta el Flauros-Consolador. Lisa, tras reponerse, rogaba a nuestro protagonista que entienda que dicha acción podía significar la venida de un demonio muy cachondo.

-Sinceramente –interrumpió Harry- no entiendo NADA DE NADA!

Y buscaba sus jeans que dejó tirado con las ropas de las otras, sacando el Flauros;

-Yo sólo quiero recuperar a mi hija! –y en eso se dirigió a Dalhia, quien debilitada por la orgía, sucumbió al sentir el Flauros entrar apenas en su coño.

-No Harry!!! Agh!!!

Todo empezaba a brillar, pareciera que la fantasma Alessa Gillespie sonreía, la oficial Cibyl miraba excitada el Flauros, nunca vio un consolador tan grande, y vaya que apenas cabía en la vagina de la madura Dalhia.

Y mientras Dalhia gritaba del placer, el Flauros brillaba más y más dentro de su coño, sus chillidos fueron prontamente acallados cuando una luz corrió por su cuerpo, devorándola, haciéndola desaparecer.

El lugar parecía temblar, Harry estaba anonado tras los sucesos muy extraordinarios. La enfermera Lisa se acerca, cargando una joven adormecida, depositándolo en los brazos de Harry;

-Es tu hija... gracias Harry, ahora podemos descansar en paz y cachondez.

-Lisa!... eres un fantasma!?

Y mientras Lisa sonreía, desaparecía lentamente de la vista de Harry, perdiéndose en la oscuridad junto al fantasma de Alessa Gillespie, quien por fin consiguió ir al inframundo a descansar en paz tras la muerte de su diabólica y caliente madre Dalhia.

-Vamonos Harry!!! –era Cibyl, lo agarraba de un brazo-este lugar se cae a pedazos!

Salieron de la habitación del Hospital, dirigiéndose con la hija en brazos hacia la salida, el Hospital caía en mil y un pedazos;

-Harry, que fue todo eso?!

-No lo sé, al parecer había una secta, y necesitaban a mi hija para liberar un demonio cachondo. Mira Cibyl, las nieblas, están desapareciendo!

-Mi calentura también, Harry! Y tu verga se está durmiendo! –dijo decepcionada.

-Agg... Papi?

-Cheryl, estás viva!

-Papi... oh! No te imaginas los objetos que han entrado en mí!

-Ya, ya, iremos a otro lugar turístico, y ésta vez, yo elijo.

-Vámonos Harry, seguro las calles estarán ya desbloqueadas.

-Vale, mientras más rápido salgamos mejor.

Y se alejaban del Hospital, hacia las calles de salida, Harry con su hija durmiente en brazos, y una oficial de policía ya levemente cachonda. Si bien las orgías y aventuras vividas fueron terroríficas, tanto Harry como Cibyl recordarán con total dicha estos raros sucesos, siempre se acordarán del lugar en donde la cachondez y el placer van tomadas de la mano, siempre inmortalizarán a Silent Hill como la más excitante de las ciudades.

-

-El consolador gigante? No, para nada, se habrá perdido en el Hospital.

Y mientras se alejaban, aún podréis distinguir el Flauros-consolador en el bolsillo de Cibyl, sin dudas el tamaño la hipnotizó, y lo tomó para tener las más excitantes sesiones privadas.

-Tienes razón, seguro que se habrá perdido.

-Vamos con tu hija por un café? Si te excita hacemos un trío, ya que la nena no es tu hija biológica.

Harry sonrió, mirando el ya bonito y verdoso horizonte, respondiendo;

-Hmm

-Silent Hill-

Oye Cibyl... no viste el Flauros?
–expresaba una firma en la fotografía.

–era la voz de una jovencita.


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