humor (1094)
    Chistes (398)
    Bromas (29)
    Parodias (203)
    Piropos (67)
    Fabulas (44)
    Citas y Frases (42)
    Sexuales (66)
    Hechos Reales (185)
    Asi soy yo.... (60)
   terror (2721)
    Pesadillas (256)
    Hechos reales (726)
    vampiros (599)
    Terror General (786)
    Espiritismo (125)
    Asesinos en serie (160)
    Teorias (69)
   fantasia (2151)
    Fantasia General (542)
    Romantica (770)
    Epica (233)
    Rol (182)
    Poesia (424)
   pruebas (0)
   criticas (885)
    Deportivas (37)
    Criticas de Cine (145)
    TV y Famosos (77)
    Literatura (49)
    Musica (76)
    Juegos (27)
    Duras (222)
    Generales (252)
   ficcion (1047)
    Ciencia Ficción (194)
    Futuristas (102)
    Snuff (67)
    Ovnis (27)
    Narrativa Libre (661)
 
 Top 5
    Grainstain.:Capítulo ..
    una aventura, la más ..
    La Feria del Diablo
    Martín,el chico más g..
    S. c.A.T. 2
 
Recomendamos
Relatos Cortos, la mayor web de relatos te trae relatos de terror, eroticos, humor, ficcion, fantasia y criticas.
     

  fantasia > EpicaLa Usurpación

------------------------------------------------------------------------------------
 
se publicó en la web el 16 de Octubre del 2007

Desde entonces este relato ha sido leido 2,665 veces desde que apareció en www.relatoscortos.com, y ha recibido 15 votos.

Los visitantes han dejado escritos 0 comentarios

------------------------------------------------------------------------------------
  Categoría: fantasia > Epica
  Titulo:

Larsan avanzó hasta el centro de la arena, su armadura oscura y pesada, apenas producía ruido, y de su cinto pendía una espada también oscura, con un mango de forma extraña decorado con una reluciente piedra verde en el centro, en su rostro se dibujó una sonrisa de superioridad. Cuando llegó al centro habló en voz bien alta, dirigiéndose a todo el público que allí estaba. - Pueblo de Cunfin… os he reunido a todos aquí para dar a conocer mi intención de arrebatar a nuestro Rey su trono…- Un murmullo fue creciendo de intensidad entre los presentes y una voz surgió entre todas ellas. -¡Maldito traidor!, pagarás cara tu osadía- Era la voz del Rey, una voz potente pero envejecida por el paso de los años. Su cabello blanco y su larga barba, también blanca, se agitaron cuando volvió a gritar. -¡Maldito traidor!...- -Calmaos mi “Rey”…- pronunciando esta última palabra con desprecio- Según nuestras antiguas leyes… nuestras… inviolables leyes, un caballero puede conseguir el trono si vence al rey en un combate a muerte…- El Rey pareció calmarse, pero su respiración seguía siendo agitada. - Larsan traidor… bien sabes que no podría vencer en ese combate, mis fuerzas no son lo que eran… pero hay algo de lo que no te habrás percatado al leer las leyes… hasta cinco voluntarios pueden luchar en nombre del Rey…- -Sí, me percaté de esa parte… y estoy dispuesto a derrotar a cualquiera con la suficiente osadía como para retarme…- Antes de que hubiese terminado la frase, un caballero envuelto de una armadura tan pesada, que parecía ser más una armadura vacía movida por alguna fuerza, saltó a la arena. -Yo lucharé por mi Rey…- Desenvainó una enorme espada que cogía con las dos manos. Larsan desenvainó la suya oscura que pareció brillar con un fulgor verde, corrió hacia el caballero, y de una sola estocada, consiguió atravesar la espada, la armadura y la carne que esta guardaba en su interior; el caballero cayó muerto… un guardia real corrió hacia el usurpador con su lanza mientras gritaba a toda voz “¡Por mi Rey!” antes de poder llegar, el guardia caía privado de su cabeza… un hombre con una ballesta saltó a la arena y desde lejos disparó su saeta. Con un movimiento de la mano, la espada desvió el disparo, con tal suerte, que volvió a su dueño atravesándole el corazón… un aldeano saltó también a la arena con una vara entre sus manos y corrió hacia Larsan, este lanzó una estocada pero el aldeano, sin una armadura pesada que lo lentificase, esquivó el acero y consiguió golpear al usurpador en la cara con su vara, rápido de reflejos, Larsan acabó con la vida del aldeano de una estocada inevitable…y, fue entonces, cuando un brillo blanco se distinguió entre el público: un paladín, provisto de su habitual coraza blanca, con una larga cabellera y una oscura barba bajó entonces a la arena. -Yo, paladín de la dama Eris, seré el que te venza. Pagarás cara tu osadía de retar a nuestro noble rey, que tantos años de paz nos ha otorgado…- Una dama se acercó corriendo al paladín y se abrazó a él. -Por favor… no me dejes..., no arriesguéis vuestra vida… yo… os necesito…- -Mi dama… Eris… lo que voy a hacer, no solo lo hago por nuestro rey o por el pueblo de Cunfin… también lo hago por vos, por favor, volved… y recordadme siempre…- acercó sus labios a los su dama y la besó, un beso fugaz pero significativo y después se alejó para encararse con su oponente. -Yo te venceré… pero antes, permíteme que me deshaga de mi pesada armadura, pues como he podido comprobar tu espada es capaz de atravesar cualquier coraza- -Adelante, no pongo reparos ante vuestra decisión…- dijo Larsan sonriendo con superioridad. Y poco a poco el paladín se fue despojando de su armadura, hasta quedar en unos ligeros pantalones de cuero y un cinto, del cual pendía una espada de mango muy simple únicamente adornada por una piedra blanca. -Bien… que comience el combate- Desenvainó su espada, que parecía brillar con luz propia y se colocó en actitud de guardia. Mientras, Larsan avanzó corriendo hacia el paladín y lanzó su ataque, este lo esquivó. De nuevo el acero oscuro volvió a atacar rápidamente y, una vez más, fue burlado. Está vez contraatacó el paladín, y su acero fue repelido por la espada oscura. Una vez más volvió a atacar, y cerca estuvo de dañar a su oponente, pero este se libró con rapidez de la estocada; los dos oponentes saltaron hacia atrás, uno serio y otro claramente sorprendido -Veo que serás más difícil de vencer que los demás- -Ya te dije que te derrotaría, y mantengo mi palabra…- El público ovacionaba al paladín mientras abucheaban al usurpador. -Acabaré contigo rápidamente… y lo único que quedará de ti serán los huesos roídos por los perros…- De nuevo Larsan intentó atacar al noble guerrero y este aprovechó el momento para lanzar una estocada, que, de no ser por los rápidos reflejos del caballero, habría sido mortal, ya que había conseguido rasgar su armadura y de ella brotaba un hilo de sangre… Una vez más el publicó enloqueció con la destreza del paladín, los ojos de Larsan no daban crédito a lo que veían, seguramente sería la primera vez que alguien conseguía, siquiera, rechazar alguno de sus golpes. En cambio, en el rostro del guerrero, en lugar de mostrar una gran satisfacción se mantenía serio. -Te dije que te vencería, y eso pienso hacer…- -No… no… ¡No me vencerás!- El caballero se abalanzó sobre el paladín con gran rapidez y esta vez consiguió cogerle de sorpresa, que aunque interpuso su espada, no pudo evitar que le rozase la pierna, pobremente protegida con un simple pantalón de cuero; de la herida en la pierna empezó a manar sangre. El público pareció callar por momentos, pero al ver que el paladín seguía en pie retomó su actitud de euforia. -Una herida en la pierna no me detendrá…- -Pero te hará más lento…- De nuevo volvió a atacar y, esta vez, los dos aceros entrechocaron con furia, con tal fuerza… que de la colisión surgió un cegador destello y varias chispas cayeron en la arena, aun así los dos contrincantes seguían en su posición, luchando por empujar la espada del rival y evitar que el otro empujase la suya, en el rostro de ambos se denotaba el enorme esfuerzo que requería, y entonces, casi al unísono, saltaron hacia atrás. Mientras que Larsan caía en pie, el paladín tropezó debido a la herida de su pierna, entonces el caballero aprovechó el momento y, aunque el guerrero consiguió esquivar el golpe fatal, no puedo evitar que el filo cortante de la espada rasgase su torso desnudo, del que empezó a manar sangre. El paladín volvió a atacar, Larsan estaba preparado pero, engañando a su rival con rápido movimiento, volvió la espada hacia el otro lado; golpeando, con fuerza el costado del usurpador, ante el golpe, este se inclinó dolorido hacia el lado donde había recibido la estocada. El público entraba en frenesí, el combate parecía vencido, la espada del paladín se abalanzaba sobre el cuerpo del caballero, estaba tan cercana la victoria… pero Larsan… diestro luchador… avanzó su brazo, y la espada se introdujo en este, atravesando la armadura y parte de la carne, en este descuido el caballero Larsan, el usurpador, el traidor… lanzó una mortal estocada hacia el vientre del paladín, el rostro de este se vio bañado por la sorpresa y el dolor, bajó la mirada, y vio como el acero había atravesado su vientre, en ese momento, la espada se retorció en manos del traidor sonsacando un grito del cuerpo del herido, retiró la espada y el cuerpo del paladín se desplomó, muerto… un grito desesperado: “¡No!” surgió entre el público que había enmudecido, era el último voluntario… nadie podía luchar ya por el rey… ni por su pueblo… Larsan sería coronado rey y, posiblemente, en sus manos belicosas sumiría al pueblo de Cunfin de nuevo en la guerra… -¡Clamadme!- Gritó el traidor, nadie habló. Sin embargo, este rió con una risa capaz de helar los corazones. -¡Clamadme ahora como vuestro nuevo rey!- -¡Jamás!- Se oyó una voz tras él, el paladín se estaba levantando, de su vientre manaba sangre a borbotones, pero en su rostro no había asomo de dolor o fatiga, Larsan soltó la espada, y calló al suelo sorprendido y horrorizado, de los ojos del paladín surgían como rayos de ira, y su rostro se tornaba en una mueca bestial. -¡Jamás te clamaré como mi rey!- Saltó hacia Larsan mientras gritaba como una bestia enfurecida, en ese instante el tiempo pareció ralentizarse… el guerrero parecía avanzar lentamente mientras gritaba, su espada se alzó y bajó mortal, definitiva, cargada de ira en una estocada final segando cuello y vida. Con tal fuerza que la cabeza calló lejos de su dueño, cuyo cuerpo se desplomaba ahora sin vida… el paladín soltó la espada, que calló con gran estrépito, se giró miró hacia un punto del público, aun conmocionado, murmuró unas palabras ininteligibles y se desplomó en el suelo, una figura saltó a la arena y corrió hacia el guerrero; era la dama Eris que al llegar ante el cuerpo de su paladín se agachó y cogió su cabeza entre sus manos. -Por favor, no me dejéis… os necesito…- El paladín abrió los ojos, la miró, avanzó su mano y acarició su mejilla. -Os amo… jamás me olvidéis…- Y entonces su mano calló muerta y sus ojos se cerraron, esta vez sí, para siempre… los ojos de la dama se llenaron de lágrimas que, lentamente, resbalaban por sus mejillas para caer a la arena. -No… no me dejéis… mi paladín… yo también os amo… despertad por favor… mi paladín, ¡Janulff!- Una voz surgió entre el público que observaba atónito la escena. -Janulff, el nombre del paladín que nos ha salvado es Janulff…- El murmullo de su nombre se extendió y creció en potencia conforme se extendía, hasta que la gente gritó, vitoreó y lloró su nombre. La arena y sus alrededores poco a poco iban quedándose vacíos, una vez pasada la euforia y devuelta la calma la gente retomaba su vida normal y acudía a hacer sus tareas. Todos menos una persona… la dama Eris, que continuaba sollozando junto al cuerpo del caído, murmurando una y otra vez las mismas palabras. -No…no... Volved…por favor…volved conmigo…- El rey se acercó, lentamente, a la joven dama. -Querida dama, vuestro paladín demostró gran valor y será recordado por todos como un héroe.- -¿Creéis que acaso me importa como vaya ser recordado? ¡No!...ahora no…ahora ya no importa…No está…-acabó con un sollozo imposible de reprimir para más tarde volver a empezar a llorar. El rey se inclinó junto a ella y colocó una mano sobre su hombro. -Comprendo vuestro dolor joven dama, comprendo que ahora no queráis que sea recordado sino que esté a vuestro lado de nuevo. Pero cuando pase el tiempo y os calméis veréis que es mejor así, que sea recordado como el gran héroe que fue.- Poco la poco la dama fue calmándose, las lágrimas continuaron cayendo por su rostro ahora silenciosas. Se levantó y tras hacer una inclinación al rey se despidió. -Podéis disponer de su cuerpo para honrarlo según creáis conveniente, es vuestro por haber salvado vuestro honor y vuestro trono.- -¿Estáis…? -Si, estoy segura. Tan sólo quisiera disponer de su espada. Permitidme conservarla.- añade con decisión, su ánimo pareció haberse templado de repente. -Adelante, es vuestra, tenéis todo derecho a reclamarla.- Ella agradeció el gesto con una leve inclinación de cabeza, recogió la espada blanca y se marchó. Sin volver la vista atrás. El rey mandó a sus sirvientes recoger el cuerpo y llevarlo a la catedral, dónde durante siete días sería honrado como correspondía a todo héroe caído. La dama se alejó de la ciudad, salió a los bosques, cargada con la espada en una mano. Sus largos ropajes se ven rasgados por las ramas y ensuciados al ser arrastrados por el suelo; las ramas y árboles cortan superficialmente su rostro y sus manos. A ella parecía no importarle, caminando con decisión rumbo a un lugar desconocido. Al cabo de unas horas llega un claro de bosque terminado en un acantilado, se puede escuchar el sonido del mar rompiendo contra las rocas. Es el claro donde acostumbraba a venir con su paladín a pasar largas tardes a la sombra de los árboles, leyendo, hablando o simplemente en silencio disfrutando de su compañía. Se acerca al borde y, tras un leve instante, que no puede ni siquiera llamarse vacilación, lanza la espada; esta gira mientras cae. No se escucha cuando llega al mar y se hunde. -Lo siento…me es imposible continuar…no sin vos…- Murmura débilmente. Se da la vuelta, al parecer ha decidido marcharse…pero…de repente se da la vuelta y echa a correr rumbo al borde, al llegar a este no se para…simplemente se deja caer… Dicen que aquella noche el viento del mar traía sus nombres y el claro quedó siempre cubierto de una neblina que hacía pensar en una tarde melancólica...


------------------------------------------------------------------------------------
Vota este relato
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

------------------------------------------------------------------------------------
Comentarios
 



Busca relatos


InicioAgregar a favoritosPoner como página de inicio



siguenos en feedsiguenos en facebook.comsiguenos en twitter.com

¡Tu también nos puedes enviar tus propios relatos!
[Enviar relato]








Web desarrollada con Iwcms.com
Impresiones Web, SL. C/ San Bernardo, 123, 7ª Planta;28015, Madrid (España).Tlf: +34 911 61 01 13 E-Mail : info@impresionesweb.com
Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19602, Folio 112, Sección 8ª, Hoja M-344480, con CIF B-83844787.