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  fantasia > RomanticaLa última torre de amor

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se publicó en la web el 01 de Septiembre del 2008

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  Categoría: fantasia > Romantica
  Titulo:

LA ULTIMA TORRE DE AMOR El síndrome de hoja en blanco es quizás la peor de las penas que pueden pasar por la cabeza de aquel que escribe por amor. Por mas que suena trillado, el amor es la base de la inspiración del hombre para hacer absolutamente todo lo que hace. El hombre enamorado, no solo escribe los versos de amor mas profundos, también late, trabaja, respira y construye todo lo que esté a su alcance para lograr conquistar el corazón de su amada. Algunas veces el amor es alcanzado en su estado mas puro, otras es obsesivo, en algunas ocasiones hasta vulgar. Pero el amor es el amor, y como ya expresé anteriormente no hay manera de entenderlo. El profesor Peralta era un hombre de mediana edad, de un humor estupendo, y una extraña predilección por el buen vino. Para todo el mundo, Peralta era un tipo afortunado. Tenía todo lo que necesitaba materialmente, gozaba de buena salud, una cultura envidiable y hasta le sobraba algún peso para darse los gustos. Era un tipo soltero a pesar de su cuarenta y tantos años, pero era muy codiciado por las mujeres. A pesar de su facilidad para el trato con el sexo femenino, Peralta tenía algo extraordinario: Nunca le duraba una novia más de un fin de semana. Las mujeres del barrio, tejían todo tipo de conjeturas con respecto al hombre en cuestión. Algunas lo acusaban de ser frío, otras de impotente, las que mas decían que en realidad a Peralta no le importaba ninguna mujer. Pero entre las mujeres que habían pasado por sus brazos, o su cama, no había ninguna que no jurara amarlo profundamente. Y es que Peralta, era un tipo especial. Sabia como enamorar, y como tratar a una dama. Lo que casi nadie sabia, era que en la supuesta frialdad de su corazón, Peralta era nada mas que un alma en pena. Cierta vez, y excedido en su gusto por el buen vino, Peralta le confesó al verdulero de la esquina, que a pesar de haber estado con todas las mujeres apetecibles del pueblo, el en realidad, no podía amar a ninguna. Peralta había tenido solo una vez en la vida el toque del amor, cuando solo contaba con dieciocho años, y luego nunca mas se pudo sentir igual. Un día de regreso a su casa, el profesor Peralta se cruzó en el camino con un grupo de bulliciosas adolescentes del Colegio de la vuelta. Ese instante sellaría su destino. En medio del grupo, y justo cuando el hombre les cruzaba el paso, una muchacha de unos 20 años y grandes ojos negros, tropezó con él. Tres días mas tarde, coimas y arreglos de por medio Peralta estaba trabajando en el colegio de la vuelta. Nadie sabe cuando ni como se las arregló el duende del amor, pero lo cierto es que un par de meses mas tarde, Peralta ya estaba compartiendo su casa con la muchacha. Los rumores comenzaron a correr como reguero de pólvora, y por todo el pueblo se hablaba de la extraña relación del cotizado solterón, con la hermosa adolescente. Algunos aseguraban que Peralta la había secuestrado y bajo amenazas de malas notas, había conseguido los favores de la bella chica. Otros, decían que habían visto a Peralta junto al río, una noche de luna llena, firmando un pacto secreto con el mismísimo Lucifer, para conseguir el amor de la niña. La cosa es que la pareja era la envidia del poblado, y ya nadie estaba ajeno a que el hombre cada día estaba mas obsesionado en hacer cosas. De este modo, el profesor, que hasta ahora era solo eso (un profesor), comenzó a cultivarse en la música, las artes, el deporte, la arquitectura y hasta la política… Para el sexto mes de convivencia con su amada, Peralta ya tocaba la guitarra, el violín, el chelo, el contrabajo y la batería. Sabia recitar poemas de amor clásicos en Latín, griego, francés, árabe y hasta jeringoso. No contento con todo lo que estaba haciendo para demostrarle su amor a la niña, el buen profesor, se dedico a estudiar artes marciales, hacer yoga, pelota paleta… Por las tardes, luego del trabajo, Peralta repartía su tiempo entre sus profundos estudios, su entrenamiento, sus quehaceres domésticos, y a escribir el mas hermoso de los libros de poemas para su amada. Una noche de Otoño, pensando que era poco lo que le ofrecía a su amor, Peralta se levantó del lecho y corrió al patio trasero de su casa a planificar el proyecto mas temerario que enamorado alguno, se animara a realizar. Esa misma noche mientras su amada dormía placidamente, Peralta comenzó a construir la torre mas alta del mundo solo por llamar su atención. Día a día, el hombre cumplía con la misma rutina. Por la mañana el trabajo Por la tarde el estudio Y por las noches luego de que su niña se dormía, Peralta proseguía la construcción de su torre del amor. Ladrillo a ladrillo, centímetro a centímetro, y sin la ayuda de nadie, la torre se levantaba orgullosa de su significado por sobre los techos del poblado. Cuentan los vecinos que cuando estaba poniendo los últimos ladrillos del piso ciento veintisiete la novia se desconectó de Internet y salió a tomar aire al patio trasero. Fue entonces cuando se enteró de la obra de su amado. La torre, era una joya de la arquitectura, por aquí y por allá se hallaba grabado el nombre de la muchacha en bajorrelieves y en la mampostería. Todos y cada uno de los pisos, lucían una terminación digna de un rey. El esfuerzo del profesor enamorado era dantesco. Su obra se podía decir que casi tocaba el cielo. -Peralta!!! ¿Qué hace esa cosa en el patio? (Preguntó de un grito la niña) -Es un monumento amor! (Gritó el hombre desde el piso ciento veintisiete) cada centímetro de altura de esta torre, es el equivalente a las veces que suspiro por vos en un día, amor. Cada milímetro cuadrado de estructura, significa lo mucho que te quiero, y cuanto significas para mi… -Aha! (Dijo la niña) Pero tapa el sol, y yo quería tomar sol con mis amigas en el patio trasero. Bueno, no te preocupes. Cuando lo termines córrelo, igual falta rato para el verano. Cuentan las viejas del barrio, que Peralta nunca bajó de su torre. La niña, muy pronto se cansó de esperarlo, y decidió que era MAS FACIL olvidarlo, que subir a buscarlo, así que prontamente consiguió casarse con un muchacho de la otra cuadra que era menos complicado que el pobre profesor. Los hombres enamorados, hacen de su vida diaria un homenaje a la mujer que aman, pero muchas veces ocurre que ellas no tienen la intención de enamorarse de un hombre con tantas ocupaciones. Las mujeres bellas, prefieren las almas menos bondadosas y sinceras y los cuerpos mas cultivados. Los hombres enamorados, seguirán creando canciones, poemas, cultivando arte, plantando ilusiones y haciendo torres de amor para tocar el cielo, aun el día que sus amadas ya no los recuerden. Los libros y las canciones pasan de moda. El arte siempre encuentra nuevas expresiones modernas. Las torres terminan cayendo por su propio peso. Pero el amor de los hombres nobles seguirá latente aún cuando su corazón se haya detenido. Para vos, Amaya y gracias por la inspiración.


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