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  ficcion > Ciencia FicciónEl sueño de Pandora: I.- Lluvia carmesí.

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se publicó en la web el 21 de Mayo del 2008

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  Categoría: ficcion > Ciencia Ficción
  Titulo:

Juan se metió en la cama, eran las 12 de la noche y estaba muy cansado. Había sido un día duro en el Instituto. Se tumbo y cerro los ojos, cubierto por la sabana y la manta estaba a gusto. Por su mente corrían los últimos pensamientos, hasta que poco a poco y sin darse cuenta se fue durmiendo. A la mañana siguiente abrió los ojos, por entre las rendijas de la persiana se colaba algo de luz. Parpadeo, se estiro y miro al despertador, se había levantado media hora antes. Aun sin ganas se levanto, pero había algo extraño, se miro las manos y las tenía llenas de sangre. Asustado se levanto tambaleándose, pero al pisar el suelo se dio cuenta que estaba lleno de sangre, un rastro de sangre que salía se su habitación hasta el pasillo. Su cabeza le daba vueltas, y sentía nauseas cada vez mas fuertes. Miro en la habitación de su padre y su hermana, pero solo había sangre. La casa entera estaba llena de sangre, sintió como si se ahogase ahí dentro. Se calzo unas zapatillas y salio corriendo de su casa. Al salir por la puerta no pudo más y vomito. Rápidamente empezó a llamar a los pisos de los vecinos, pero nadie contestaba. Su corazón le latía fuerte en el pecho y las piernas le empezaban a flaquear, su vista se nublaba y se frotaba los ojos con el reverso de la mano. Al salir a la calle miro al cielo y este estaba nublado y oscuro, amenazaba con llover pero nada de eso importaba. Giro a la izquierda, pero al momento se detuvo. Sentía algo a sus espaldas, sintió como un escalofrió a sus espaldas y se giro. Ante el estaba una niña de unos 4 años morena y delgadita, con una mano sujetada un osito de peluche y le observaba, la cuestión es que no tenia ojos, tenia las cuencas vacías, era como mirar a un abismo oscuro. De ellos caían dos hilos de sangre, cayéndole por las mejillas. Juan contuvo la respiración un momento, mientras la niña levantaba el brazo y le señalaba. De repente sintió la urgencia de salir corriendo de allí, tenía que alejarse a ella. Para su sorpresa sus piernas respondieron y empezó a correr con todas las fuerzas que le quedaban. Corría y corría, a pesar del cansancio, seguía corriendo. Esa imagen se le había quedado clavada en la mente y no podía quitársela. Se paro a tomar aire, no podía más, a pesar de esa sensación de que le seguía alguien. Miro hacia atrás, no había nadie, pero en ese momento sonó un trueno de fondo que le hizo mirar hacia el cielo. Empezó a llover, puso la palma de la mano para recibir las primeras gotas de agua y entonces comprobó que lo que caía no era agua, sino sangre. Cada vez caían más gotas, toda la calle se estaba llenando de un color rojo carmesí. Empezó a andar cubriéndose bajo las tejavanas. Cuando escucho un ruido, agudizo más el oido. Se trataba de una persona gritando de dolor, al de esa persona se juntaron varias más, todas esas voces procedían de las alcantarillas por las que caía la sangre en ese momento. Aterrorizado, Juan miro a un lado y hacia otro de la calle y vio el portal de una casa abierto, así que sin pensárselo dos veces se metió, necesitaba huir de los gritos que empezaban a desgarrar su alma y su razón. Cerro la puerta tras de si, y los gritos dejaron de oírse. Miro hacia las escaleras y empezó a ascender. Ya había subido un piso cuando oyó los pasos de alguien que también estaba subiendo. Se paro en seco para oírlos mejor, al principio se hizo un silencio hasta que se oyó un golpe seco como el de una bota contra la escalera. Entonces su corazón empezó a latirle con fuerza y comenzó a subir las escaleras a toda prisa. Su perseguidor invisible también aumento su velocidad lo cual no hizo sino asustar mas a Juan al que se encontraba demasiado cansado para mantener durante mucho tiempo ese paso. Cuando llego al cuarto piso vio una puerta abierta la del 4ºB, se metió y cerro la puerta tras de si con pestillo. Acerco la oreja a la puerta y entonces escucho como las pisadas se detenían enfrente de la puerta. Un silencio sepulcral en el cual se le cruzo la idea de levantarse para mirar a través de la mirilla de quien se trataba, pero no le alcanzo el valor y se quedo sentado en el suelo como estaba y escuchando. Las pisadas parecieron alejarse. Juan podía respirar tranquilo, giro la cabeza para mirar hacia el pasillo de la casa en la que se encontraba, lejos de calmarse se levanto y empezó a investigar. Andaba sigiloso y atento, agudizando bien el odio en busca de cualquier sonido que pudiera alertarle de algún tipo de peligro cercano. Las habitaciones de la casa estaban vacías, sin muebles ni nada que hiciera pensar que alguien había vivido hay por lo menos desde hace tiempo. En ese momento pudo oír un leve sollozo proveniente de una habitación al final del pasillo. Se acerco con mucha cautela, abrió la puerta y vio a alguien acurrucado en una esquina con la cabeza entre las piernas y llorando. La persona levanto la cabeza y le miro. Juan contuvo el aliento, se trataba de Ángela una ex-amiga. En el pasado habían sido buenos amigos, pero Juan se dio cuenta con el tiempo que Ángela le gustaba y un sábado borracho se lo confeso. Ella lejos de mostrarse compresiva se rió de él y le dijo que ni lo pensara. Desde aquel día no se volvieron a hablarse y desde ese día se dio cuenta del tipo de persona en el que se había convertido su amiga sin siquiera haberse dado cuenta. Mas preocupada por ella que por sus amigos, mas preocupada por ligar con el chulo de Iker que había repetido segundo de BACHILLER. Si en ese tipo de persona que aborrecía Juan se había convertido quien un día fue su mejor amiga y su amor. Ella se levanto y aun llorando se abalanzo sobre él y le abrazo. El se quedo atónito, sin duda debía de ser un sueño o mejor dicho una pesadilla muy rara. Ella se aparto un poco y le dijo: - Gracias adios que hay alguien mas a parte de mi aquí, he pasado mucho miedo. Juan se percato de que llevaba un cuchillo en la mano, pero aun asi eso no era lo que mas le preocupaba. - Este sin duda entra dentro de los sueños mas raros que he tenido- dijo perplejo. - Espera, yo pensaba que este era mi sueño- dijo ella en señal de incredulidad. - Yo me he metido en la cama y cuando me he despertado estaba aquí- Dijo Juan. - A mi me ha pasado lo mismo, esto no puede estar pasando- Decía Ángela mientas retrocedía asustada. - Se que esto es mi sueño y puedo despertar cuando me venga en gana - ¿A, si?; demuéstramelo. Juan se pellizco, y sintió dolor. Algo no encajaba, se supone que en los sueños no podía sufrir dolor. Ángela se acerco, con el cuchillo en la mano y con la mirada fija en él. - Si crees en serio que esto es un sueño hagamos algo. - ¿Qué?-Pregunto él mientras la miraba asustado. - Mira. Agarro el cuchillo y se hizo una brecha en la palma de la mano de la que empezó a emanar sangre. - Si esto es un sueño, mañana cuando levantemos, no tendremos nada en la mano- Le miro en señal de reto. - Bien- contesto el aun sin estar muy seguro. Y ella le hizo una brecha en la mano. Se miraron, pero Juan no encontró palabras que decir. De repente a ella se le empezaron a cerrar los ojos y se desplomo. Juan fue a socorrerla, pero entonces empezó a tener un cansancio sobrenatural y el también se cayo al suelo en una espiral de colores y pensamientos. Se levanto gritando y sudando, eran las 7:20, debía darse prisa si quería llegar bien al Instituto. Noto un dolor en la palma de la mano, se la miro, era un corte no muy profundo. Un sueño demasiado real. En el mismo tiempo que Juan se despertaba, Ángela observaba su mano mientras pensaba que ese mismo día tenía que hablar con Juan y cuanto antes mejor.


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