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  fantasia > Fantasia GeneralEl último anhelo del dragón.

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se publicó en la web el 21 de Octubre del 2008

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  Categoría: fantasia > Fantasia General
  Titulo:

Brian cogía fuertemete las riendas de su dragón azúl mientras éste caía irremediablemente en picado y abandonado a su suerte sobre un escenario cargado de humo. Rodeado de otros dragones carmesí-bronze y su propio ejército; dragones azúl-plateados. El alarido de su dragón, causó un fuerte estruendo mientras iba cayéndo. -Vamos Leni, no te rindas ahora gran guerrero, -le dijo Brian, telepáticamente a su amado dragón. -No puedo hacer más, -contestó éste luchádo por enderezarse-. Me han chamuscado un ala. Mientras dijo esto, Brian miró hacia su izquierda y efectivamente, de allí salía un humo negro. El ambiente era irrespirable. El humo de la batalla, el sudor cayendo por el nterior de su yelmo y taponando los ojos, la impotencia y el esfuerzo consumidos. Fué gracias a su lanza y al amarillo del fuego abrasador de su compañero; que habían derrotado a tres de sus rojos enemigos. Pero ahora, una llama de verde fulgor, había sido la causante de su caída. Ahora, que la suerte parecía estar de su lado. Y en éste momento por lo único que luchaba era por mantener el equilibrio y llegar sano y salvo al suelo. Había perdido la lanza mientras luchaba. Tampoco se podía caer de la silla, pues estaba atado a ella. Justo antes de rozar las copas ardientes de los árboles más próximos, Leni, como movido por un arte muy común en él, pudo mantener el equilibrio. -Yuhuu. -Gritó Brian mientras viraba al dragón hacia una zona limpia de llamas-. Gracias amigo que aún estamos con vida, buscaremos un lugar para aterrizar. Pero Leni no contestaba, de repente, Brian se dió cuenta de que su costado derecho manaba sangre. -¡Oh, no. Leni ha sido alcanzado!. ¡¡Aguanta un poco más!!-. Gritó Brian con cierto desespero en su voz. Se vinieron abajo, fué en un llano dónde Brian luchó por no quedar herido durante la sacudida, por suerte que no hubieron demasiados árboles por los alrededores. Cuándo todo volvió a la normalidad, desató el correage que lo mantenía unido a la silla y se liberó de la misma sin demasiada complicación. Luego fué a comprobar la profundidad de la herida de Leni. En ese momento, miró por instinto hacia arriba y corrió huyéndo hacia los árboles más próximos, a su izquirda. Un enorme dragón carmesí desplegó un torrente de fuego verdoso sobre su oponente que en su persecución quería cerciorarse de su caída. Por fortuna, Brian se salvó de la embestida. No corrió la misma suerte su compañero que murió irremediablemente. Estaba anocheciendo y un grito de mujer llamó su atención por la proximidad de la misma. Cuándo se quiso dar cuenta, la tenía encima, venía a todo correr. -¡Ayúdame!. -Gritaba-. ¡Me están persiguiéndo!. Brian la apartó a un lado a la vez que desenvainaba su espada. La mujer vestía una túnica blanca y se quedó sentada en el suelo mientras Brian se enfrentaba a sus perseguidores. Se trataba de soldados invasores pertenecientes a las tierras del sur y portaban armaduras de cobre, muy parecidas al color de sus dragones. Brian con su armadura plateada embestía los ataques de sus cuatro adversarios. Primero con la empuñadura hacia arriba y el filo hacia abajo pudo defender su rostro de un ataque certero, seguía combatiéndo mientras que con su ótra mano empujaba y golpeaba. No tenía escudo, pues lo habia perdido luchándo contra los dragones. Cayéron dos de los atacántes que no tardaron en alzarse de nuevo. Brian con la espada aferrada con ambas manos hacia lo que podia, cansado sabia que ésto no podia prolongarse durante mucho tiempo. Continuaba moviéndose, haciéndo movimientos muy precisos de ataque y defensa, ótro adversario cayó herido. La lucha se estaba alargándo más de la cuenta. Brian recibió un golpe en la cbeza que lo dejó aturdido duránte uos segúndos. Luego un golpe en la pierna, le hizo tambalearse, cayó de una rodilla mientras se defendía de ótros ataques. Ótro golpe en el hombro y ótro más en la espalda. Brian luchaba por posarse de rodillas. Un fuego anaranjado brotó por encima de su cabeza chamuscándo a sus agresores que cayéron envueltos en llamas. Al alzarse del suelo y mirar hacia atrás, vió a su compañero que dulcemente sonreía y a continuación, se desplomó: -¡Leni!. -Gritó desesperadamente sin hayar respuesta. -No te molestes. Está muerto. -Dijo la dama, a la cuál le brillaba la piedra del colgánte que llevaba puesto, y mientras ella se lo mostraba, continuó diciéndo-. Pertenece a mi Maestro y acabo de utilizar el conjuro que él me enseñó. Un conjuro que hace volver el alma a un cuerpo moribundo. Y ha funcionado. -¡Vaya, que alegría!. -Contestó Brian-. -Oh, me llamo Elisa. -Dijo estendiéndole la mano-. Pero no te muevas, te ayudaré y te pondrás bien. -Encantado, Brian para serviros, ¡Uh!. -¡Oh, cuidado, no te muevas!. Cuándo Elisa se agachó para ayudar a Brian a quitarse el yelmo, éste quedó prendado entre sus brazos. Y así, se besaron mientras a su alrededor una cruenta guerra que parecía no tener fin, iba irremediablemente cambiando su destino, hacia una paz sin precedentes.


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