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  ficcion > Ciencia FicciónEl Pájaro

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se publicó en la web el 18 de Febrero del 2010

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  Categoría: ficcion > Ciencia Ficción
  Titulo:

Los chicos entraron alborotados al jardín de la casa.
-      ¡Mira lo que encontramos! Uno de ellos venia con las manos ahuecadas como sosteniendo algo valioso y los otros con sus cabezas inclinadas, trataban de investigar que pasaba dentro de ellas.
-      Es un pichón.
-      Estaba abandonado en la calle!
-      Los papás lo abandonaron.
-      No, déjenlo que lo van a venir a buscar... (trató de intervenir el papá) En el medio de discusiones diversas, por supuesto, el pichón se queda en el jardín.
Había varios inconvenientes: el primero que no se sabía pichón de qué era. Podía parecer de paloma como de zorzal o de otra especie indefinida; aún era chico, de pocas plumas, y con colores pardos que no denotaban ninguna característica especial. Pero otra cuestión resultaba la de no saber si comía y qué.
-      Vamos a darle pan mojado.
-      No, mejor polenta.
-      Hay que darle agua. Busquen un gotero.
Entonces comenzó la tarea de tratar de darle de comer “alguna cosa”. También se probó con insectos, como moscas y lombrices que alguno de los chicos se dedicó a cazar con un sistema de gomitas elásticas. Así fue como el pájaro entró a formar parte de la historia de “salvataje de pichones” que tenían los chicos de la casa.
El barullo del primer día se fue aquietando por la noche, donde el pichón ya tenía un nido improvisado, con palito para pararse y recipientes para el agua y la comida, que por supuesto miraba pero no ingería.
Luego de algunos insistentes esfuerzos para que comiera y tomara solo, se implementó una lista con turnos para que pudieran alimentarlo abriéndole el pico y dándole agua con el gotero... Así fue transcurriendo el tiempo.
Una circunstancia agregó un toque dramático al hallazgo. Había un gato en la casa, que acechaba al pichón con gran saña y deseos imperiosos de devorarlo. Lo habían visto acercarse mucho y tocarlo en forma peligrosa. Pero una de esas tardes, uno de los chicos pegó el grito:
- “ El pichón!! Se lo lleva el gato!” - La corrida fue inmediata. Todos se abalanzaron hacia el felino que llevaba sigilosamente el pichón en su boca hacia algún lugar alejado para devorárselo. Los gritos insistentes y por fin abrirle la boca al gato para sacarle el pájaro, se lograron junto con un suspiro de salvación que dieron todos al unísono.
Se tomaron alguno recaudos para evitar que el gato saltara hasta donde estaba el pichón.

Así transcurrieron varios días de rutina alimenticia, hasta que una tarde, el pichón no quiso beber ni comer más y se quedó en su palito absolutamente quieto, inamovible.
-      Parece embalsamado... se va a morir... - opinaban los chicos. Pero el pichón miraba todo, con su vista absolutamente lejana y ciertamente triste.
Una de esas mañanas, Martín se levantó temprano y despertó a toda la casa:
-      El pichón no está, vengan a ver, el pichón no está!
Y era cierto, el pichón no estaba. De inmediato se organizó la búsqueda. Unos por el jardín, otros por el lavadero, debajo de los muebles, dentro del bajo mesada, en las habitaciones, y por supuesto, interrogar al principal sos


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