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  fantasia > EpicaAnsirus part 1

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se publicó en la web el 27 de Septiembre del 2006

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  Categoría: fantasia > Epica
  Titulo:

Hoy se celebra en todo Tocua la conquista del difunto rey Giala Pipoll. La música, los bailes y la comida invaden todos los pueblos, especialmente el pueblo Plateado donde en la prestigiosa taberna Los Huerfanos había mas movimiento que nunca. Ansirus uno de los huérfanos de la taberna yacía en la cocina. Tenía puesta toda su concentración en la patata que estaba pelando, el sudor bañaba su frente y sus manos se movían a una velocidad prodigiosa pero sin errar ningún corte. Hern, el posadero, decía que era uno de los mas rápidos pelando patatas que había visto en su vida. Hacía ya 6 años, la mitad de su vida, que vivía allí. Primero barriendo el suelo, luego limpiando ollas, y ahora pelando patatas. Se preguntaba si toda su vida sería igual. Piek y Therion dos de sus "hermanos" hablaban sobre un visitante tremendamente rico. -¡Je! dicen que hasta tiene media docena de guardias a su alrededor. Dijo Piek hablando casi en susurros. -Debe ser un noble, el señor Hern siempre a dicho que los grandes nobles no iban a ningún lugar sin su escolta de guardias. Decia Therion mientras tiraba despreocupadamente un trozo de carne a la olla. "Un hombre rico..." Pese a que habían pasado 6 años seguía acordándose de su padre bastante bien, y de su madre... Lo único que sabía de ella es que desapareció en un puerto. Su padre tambien fue rico y de noble cuna. !Ojalá pudiera volver al pasado para prevenir a su padre de... -¡Ansirus! - Grito Sora la jefa de la cocina. Sin darse cuenta, había dejado de trabajar mientras divagaba en su pasado, y ya sabía lo que significaba que Sora te pillara sin hacer nada. -Vaya, así que tomándote un descanso, ¿eh chaval? -Dijo poniendose en jarras. -Hoy te quedarás después para barrer bien el suelo de la cocina. Ansirus solo pudo agachar la cabeza, ya sabía lo que sucedia si la replicaba. -Bien... Luego se dirigió hacia una chica que no sabía qué hacer con un cliente molesto. -Vaya, te ha caído una buena ¿eh An? -Dijo un Piek sonriente. -Métete en tus asuntos. -Dijo lanzándole una mirada amenazadora. -Vale, vale... Ansirus no era famoso por su buen talante, pero si por su mal genio. Después de eso se creó un silencio incómodo que sólo se interrumpía por los gritos de la señora Sora y por el ruido que se hacía al fregar las ollas. Siguió trabajando hasta que la señora Sora les dijo que ya se habia acabado por hoy. Cuando disponía a marcharse Sora le lanzó una mirada de advertencia, que ayudó a recordarle que a él aún le quedaba trabajo que hacer . Maldiciéndola mil veces fue a buscar la escoba y empezó a fregar. Al poco rato, estaba sólo en la cocina."Si mi padre no hubiera caído en esa trampa nada de esto estaría sucediendo." No era justo, nada era justo pero su suerte o su maldición es que seguía vivo aqui en la taberna de los huerfanos. Se dio cuenta que había estado barriendo el mismo sitio todo el rato. Maldiciendo su poca atencion fue a barrer otra zona. Al acabar con su tarea, se dirigió hacia la puerta. Pero al oir unas voces se paró a medio camino. Era muy extraño que hubiera alguien levantado a estas horas de la noche. Al no poder oir lo que decían, subio sigilosamente los tres escalones que lo separaban de la puerta y miró a través de la cerradura. Vio al posadero Hern hablando con el hombre más extravagante y enorme que habia visto en su vida. No tenía ni un pelo a la vista y tenía unos ojos pequeños y fríos que parecían clavarse en el alma del pobre Hern. A su lado, habían cuatro hombres equipados con espadas y vestidos con ropajes negros. -¿Si sabes lo que quiero porqué no me lo das?-Dijo el desconocido acercándose hacia el posadero. Hern dio un paso atras. -M-mi señor n-no puede llevarse a los niños...-Hern temblaba visiblemente, Ansirus no conseguía entender lo que estaba sucediendo. -¿Ah no? ¿y quien lo dice? -Su voz sonaba burlona y a la misma vez peligrosa. Pese a los forcejeos inútiles de Hern, el desconocido agarró con una mano gigante la cabeza de éste. Hern intentó desesperadamente quitársela de encima, entonces el agresor apretó con una fuerza sobrehumana la cabeza, hasta que se oyó un crujido y Hern chillo. "¡Hern..!"¿Que estaba pasando?¿Porqué ese hombre lo habia tenido que matar? El miedo inundó todo su ser, inconscientemente dio un paso atrás pero al no encontrar suelo tropezó y cayó de espaldas golpeándose la cabeza. No quería morir. Todo eso tenía que ser una pesadilla, sólo una pesadilla, pronto despertaría y nada de eso habría pasado. Pero pronto entendió que no sería así, al oir unos pasos dirigiéndose hacia él. Se obligó a incorporarse, fue tambaleándose hacia atrás para coger cualquier cosa que le ayudara a defenderse. Encontró el cuchillo que la señora Sora usaba para cortar la carne mas ancha. Ansirus para su edad era fuerte, así que podía usar el gran cuchillo sin demasiada dificultad. Se puso en frente de la puerta esperando lo inevitable. De repente, los pasos cesaron y la puerta fue abriéndose lentamente, provocando un chirrido escalofriante por el mal estado de la misma. Nunca se había fijado tanto en ese ruido como en ese instante. El hombre que vio era uno de los secuaces del extraño. Al verlo, Ansirus cargó a la desesperada contra él, el hombre sorprendido se movió hacia un lado y a la vez, interpuso el pie en su trayectoria. Haciendo que tropezara y cayera de bruces. Ya no había nada que hacer. Escuchó una grave y fuerte carcajada y comprendió que era la carcajada del asesino de Hern. Levantó el rostro del suelo, un rostro lleno de lágrimas para poder ver a ese hombre, y cuando lo vio sonriendo en la otra punta de la sala, todo el miedo que sentía fue barrido por una inmensa oleada de ira. -Te mataré.. Fue incorporándose lentamente, lentamente, sin dejar de mirar al asesino de Hern. Ninguno de los hombres de negro hicieron nada, sólo rieron. Entonces agarró el cuchillo con tanta fuerza que sus nudillos palidecieron. -¡TE MATARE! Chilló corriendo hacia él, la sonrisa del hombre se esfumó dejando lugar a una expresión de sorpresa. Pero no tuvo tiempo de llegar hasta la fuente de su ira pues algo le golpeó en la cabeza haciéndole caer. Y la oscuridad lo envolvió todo. Esta historia la escribí hace dos años cuando tenía 15 espero que os haya gustado.


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