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  terror > Asesinos en serie3 balas para Maika

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se publicó en la web el 10 de Noviembre del 2008

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  Categoría: terror > Asesinos en serie
  Titulo:

Hace semanas que investigaba sobre Maika, sabía que tenía un amante pero no tenía pruebas. Hasta que algunas fotos que me llegaron, me hicieron descubrir que me traicionaba. Esto es algo que se paga y cuesta muy caro. Decidí la misma mañana de terminar con ella. Quería que muriese, que pagara con su vida... Llego con mi coche al edificio donde vivía, aparco, antes de salir del coche cojo de la guantera mi pistola y mis guantes. Guardo mi arma en el bolsillo de mi chaqueta y voy a buscarte en el edificio. Pregunto a la recepcion y me informan que estas en el jardín del ático tomando unas copas. Voy muy elegante, con un traje de lino color marfil y una camisa blanca. Llevo guantes de piel y mi pistola bien cargada en la mano. Tiene que ser un trabajo rápido, pero que Maika se de cuenta de que la voy a matar. Estas sentada en una mesa, entretenida leyendo no te das cuenta que ya he entrado en tu despacho. Te veo muy guapa, con tu nuevo peinado. Esa blusa rosa y ceñida te favorece y el contraste con la falda un poco mas oscura te sienta bien, por lo que consigo ver debajo tu mesa, esos zapatos de tacones muy elegantes te dan un toque atractivo y casi me estoy arrepintiendo de tener que matarte por tan linda que eres. Me acerco a tu escritorio, pero me paro a unos metros de tu posición, tu cara ahora esta escondida detrás de la revista. Cargo la primera bala y el ruido metálico de mi pistola llama tu atención. Levantas la cabeza y tu mirada se dirige más allá de tu revista. Al verme, se asoma una sonrisa en tu cara, pero al darte cuenta de que empuñaba una pistola, tu rostro se pinta de miedo. Tus ojos espantados me fijan sorprendidos, atrasas un poco con la silla y levantas las manos dejando los codos apoyados en los brazos de la silla, como a mostrarte indefensa y rendida. Puedo explicarte! Es lo primero que me dices. No hay nada que explicar Maika, esta todo muy claro, por eso estoy aquí. Tirando las fotos en tu escritorio. No puedes hacerme esto, no me lo creo! Con la voz temblorosa. Créetelo porque te voy a matar como te mereces! Aquí termina tu juego, aquí termina todo! Espera, que dices? Que haces? Con las manos en el pecho al sentirte el corazón que late mas rápido. Levanto el brazo con el arma que te amenaza. No! no lo hagas, no, no por favor! Con las manos delante y la cara atemorizada Pero es demasiado tarde para arreglar las cuentas y te entrego el primer balazo. Bang!! Aaah! Gritas espantada. La bala te hiere el hombro derecho. El impacto te pega a la silla, el brazo se abre tirándose hacia atrás y das media vuelta con la cabeza, mirándote la herida y apretándola con la mano izquierda. Vuelves a mirarme. Espera! No, no sigas, perdóname! Lo confieso, ha sido mi culpa, pero no me mates! Podemos solucionarlo. Afanando y suspirando rápidamente. Esta es la solución Maika, tu lo sabias, aquí no se perdona a nadie y tu no eres la excepción. Esto es porque me traicionaste, toma desgraciada! Bang!! Ooooh! El tiro directo al estomago traspasa tu cuerpo haciéndote sobresaltar en la silla. Desencajas los ojos, juntando las manos en la herida, levantando de repente las caderas y poniendo tus pies de puntillas, tus zapatos de tacones resbalan en el suelo cuando las piernas se abren reaccionando al balazo. Tu espalda en equilibrio sobre el respaldo de la silla se queda arqueada y tu cabeza se cae hacia atrás. Maldito! No tienes ...clemencia! es lo que consigo entender de tu sofocada frase mientras te retuerces sobre la silla, consciente de que ya no tienes salvación. Te admiro satisfecho en tu merecida agonía, apretándote el estomago y estremeciéndote sinuosa. Esto es lo que quería ver maldita, tu excitante y sensual agonía, quiero que te des cuenta cuando te voy a matar! Sigues todavía mirando hacia el techo, meneando tu cuerpo envuelto en el sufrimiento, pero consigues expresar con rabia tu rencorosa sentencia. Si querías verme implorarte, lo vas a conseguir ahora mismo. No me dejes así, no me hagas sufrir, ahórrame el agonía! Tu cuerpo lentamente se recompone, tu mirada se vuelve hacia mí con la expresión de la derrota en tu cara. Sentada otra vez en la silla, jadeando y mirándome a los ojos me susurras tus flébiles palabras. No esperes mas ! Quedándote con una mano en el estomago y deslizando la otra hacia el costado. Termina conmigo, ya! Envolviendo con la mano tu pecho y agarrando con los dedos el borde de tu blusa. Aquí me tienes, como un blanco indefenso. Abriéndote el escote y mostrando el seno izquierdo hasta el borde de tu bra. Apunta bien y no falles el tiro, dispárame aquí!! Arqueando tu espalda, levantando el tórax y ofreciéndote al remate, me imploras con vehemencia. Dispara maldito! Te suplico dispara! Dispárame sin piedad!! Dispárame al corazón! Con mucho gusto mi querida putita, toma! Esta bala es para ti! Bang!! Aaaaaaagh! un largísimo gemido al sentirte traspasar de mi tiro y con las manos te estrujas el pecho. Un espasmo te sacude haciéndote curvar otra vez, las piernas se abren, se estiran hacia delante y las caderas se levantan de golpe. Apoyada con la nuca en el borde del respaldo con el cuerpo totalmente arqueado unos segundos interminables, luego lentamente te vas arrodillando. Tu cuerpo resbala sobre la silla, hasta que tus rodillas chocan al suelo y tus nalgas sobre tus talones, apoyándote con la espalda al borde de la silla. Tus ojos abiertos de par en par me miran fijamente, luego tu mirada baja, observando tus mismas manos que aprietan el pecho, vuelves a mirarme con la cara sorprendida y a duras penas balbuceas. Me ma..tas..te! toses. Agra..dezco tu infa..lible punte..ri.....aaaaaangh! un intenso dolor te atraviesa y una convulsa reacción te levanta despegando tus nalgas de los talones, dejándote de rodilla en postura erecta con la mirada incrédula hacia arriba y la boca entreabierta. Largos instantes en que te quedas temblorosa, vacilando sobre tus rodillas con las manos apretadas al pecho, hasta que tu cuerpo se estremece todo con un lamento entrecortado nngh! y te aflojas cayendo hacia atrás, sentándote otra vez sobre tus talones con la espalda y la cabeza apoyadas en la silla. Una mano desliza sobre tu cuerpo, cayendo a un lado y apoyándose al suelo, la otra se queda agarrada al escote dejando la blusa abierta que muestra el pecho lastimado, perforado justo al lado del pezón. Me acerco a ti, me arrodillo para comprobar apoyando el oído en tu pecho, no se oye latido. La bala había acertado al corazón atravesándolo limpio, matándote de una vez por todas. La traidora había sido ejecutada como se merecía. Te cierro los ojos y acaricio cariñosamente el rostro. Que lastima Maika, que chica más joven y hermosa, pero infiel y esto no se perdona. Confieso a mí mismo que me pareció sensual y atractiva con sus lamentos y retorcimientos lascivos, su angustia me ha fascinado hasta su último temblor. Supiste seducir tu sicario, para morir en seguida sin sufrir aun mas: ofreciendo tu turgente y vulnerable seno como blanco mas fácil y certero, implorando maliciosamente tu remate antes de que tu cuerpo fuese acribillado de balas, ahorrándote así una larga agonía. Te agarro la mano que abre el escote y la quito de tu pecho, luego te rodeo con mis brazos y te levanto. Tu cuerpo flojo se apoya sobre de mi, tu cara sobre mi hombro, arrastrándote con tus piernas medio dobladas. El empeine y la punta de tus zapatos resbalan sobre la moquete, dejando unas rayas en el suelo hasta que te pongo sobre la mesa y te tumbo en el. Acaricio tus senos al cerrarte el escote, luego tu vientre y tus piernas, dejándote yacer sobre la mesa. Tus pies no tocan el suelo y las piernas entreabiertas oscilan, colocada con los brazos abiertos sobre el escritorio frente a la entrada del despacho. Así tienen que encontrarte, con tres balazos en el cuerpo, ejecutada zorra.


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